La Generación Z impulsa protestas globales contra corrupción y desigualdad

Desde Nepal hasta Marruecos y Perú, jóvenes exigen reformas urgentes en salud, empleo y gobernanza.

La Generación Z impulsa protestas globales contra corrupción y desigualdad

Entre julio y octubre de 2025, la Generación Z ha liderado movilizaciones masivas en al menos cinco países —Nepal, Marruecos, Madagascar, Perú y Kenia— que han derrocado gobiernos, forzado respuestas reales de autoridades y expuesto la creciente brecha entre las promesas estatales y la realidad de los jóvenes. Estas protestas, coordinadas digitalmente y centradas en la corrupción, la falta de empleo y el deterioro de servicios públicos, marcan un nuevo patrón de activismo político global.

Una ola transnacional de descontento juvenil

Lo que comenzó como una reacción aislada en Katmandú se ha convertido en un fenómeno global. En Nepal, la prohibición gubernamental de redes sociales en septiembre de 2025 desató una revuelta que en menos de 48 horas obligó a renunciar al primer ministro K.P. Sharma Oli. Los manifestantes, en su mayoría menores de 25 años, utilizaron TikTok, Viber y redes privadas para movilizar a miles, denunciando corrupción endémica y falta de oportunidades laborales .

De manera paralela, en Marruecos, el colectivo “Gen Z 212” —nombrado por el código telefónico del país— organizó protestas en más de una docena de ciudades tras la muerte de ocho mujeres en un hospital público de Agadir. Su lema, “Estadios sí, ¿pero dónde están los hospitales?”, resumió la indignación por el gasto multimillonario en infraestructura para el Mundial 2030 mientras el sistema de salud colapsa .

Según reportes internacionales, movimientos similares han surgido en Madagascar —donde el presidente Andry Rajoelina destituyó a su gabinete tras protestas mortales— y en Perú, donde las reformas al sistema de pensiones encendieron una ola de movilizaciones en Lima que ya acumula cuatro jornadas de enfrentamientos con la policía.

La Generación Z impulsa protestas globales contra corrupción y desigualdad

Tácticas digitales y organización descentralizada

A diferencia de generaciones anteriores, la Generación Z no depende de partidos políticos ni sindicatos. En su lugar, utiliza plataformas cifradas como Discord —popular entre gamers— para coordinar acciones sin líderes visibles. En Marruecos, un servidor de Discord pasó de 3,000 a más de 180,000 miembros en una semana, permitiendo una movilización rápida y difícil de rastrear por las autoridades .

Esta estructura horizontal dificulta la represión selectiva. Los gobiernos, al no encontrar figuras centrales con las que negociar, han recurrido a tácticas de contención masiva: arrestos indiscriminados, uso de fuerza letal y censura digital. Sin embargo, estas medidas han tenido el efecto contrario: en Nepal, el bloqueo de Facebook y otras redes no silenció la protesta, sino que la radicalizó .

Demandas concretas en un contexto de precariedad global

Las protestas no se limitan a consignas abstractas. Los jóvenes exigen mejoras tangibles: acceso a empleo digno, atención médica de calidad, educación pública y transparencia en el gasto estatal. En Marruecos, donde el desempleo juvenil alcanza el 36%, los manifestantes cuestionan inversiones de más de 5,000 millones de dólares en estadios mientras los hospitales carecen de personal básico .

En Perú, las movilizaciones se desataron tras una reforma que obligaba a todos los mayores de 18 años a afiliarse a fondos privados de pensiones, en un contexto de desconfianza total hacia el Congreso y la presidencia de Dina Boluarte, cuya aprobación ronda el 2.5% .

Este patrón revela una característica común: la brecha de dignidad. No se trata solo de pobreza, sino de la percepción de que el Estado prioriza espectáculos y élites sobre las necesidades básicas de su población más joven.

Respuestas estatales: entre la represión y la cooptación

Las reacciones gubernamentales han variado. En Nepal, la violencia policial y la censura aceleraron el colapso del gobierno. En Marruecos, el rey Mohammed VI intervino directamente, exhortando al parlamento a acelerar reformas sociales, una maniobra que busca contener el descontento sin legitimar al movimiento descentralizado .

Mientras tanto, en Madagascar, el presidente optó por destituir a su gabinete como gesto de apaciguamiento, aunque las protestas continúan exigiendo su renuncia total .

Estas respuestas reflejan un dilema moderno: los Estados ya no pueden ignorar a una generación hiperconectada, pero tampoco pueden controlarla con los mecanismos tradicionales de poder.

Un nuevo actor en la geopolítica global

La Generación Z ha demostrado que, aunque carezca de representación formal, posee una capacidad disruptiva sin precedentes. Su activismo no es efímero ni simbólico: ha derrocado primeros ministros, forzado cambios de gabinete y redefinido la agenda pública en múltiples continentes.

Para América Latina, Asia y África, estos movimientos son una advertencia clara: la estabilidad ya no depende solo de la economía macro, sino de la percepción de justicia, dignidad y futuro entre los jóvenes. Ignorar esta señal podría tener consecuencias políticas inmediatas y profundas.

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