Expectativas del turismo ecuatoriano ante feriado en medio del paro nacional

El sector anticipa pérdidas millonarias y movilidad restringida en un feriado de cuatro días, mientras persisten bloqueos en siete provincias serranas.

Expectativas del turismo ecuatoriano ante feriado en medio del paro nacional

Con el país en estado de excepción por un paro nacional que ya cumple 16 días y un feriado de cuatro días que inicia el jueves 9 de octubre, el sector turístico ecuatoriano enfrenta una crisis de movilidad, percepción de riesgo y caída en reservas. Raúl García, vicepresidente de la Federación Nacional de Cámaras de Turismo FENACAPTUR, advierte que las pérdidas en Imbabura superan los 20 millones de dólares y que la imagen del país se deteriora frente a turistas internacionales.

Bloqueos y estado de excepción limitan movilidad turística

Desde el 24 de septiembre, el paro impulsado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) ha generado cierres de vías en al menos siete provincias de la Sierra, además de cuatro en la Costa y tres en la Amazonía, bajo la declaratoria de estado de excepción por “grave conmoción interna”. Esta medida, vigente a pocos días del feriado extendido del 9 al 12 de octubre, complica severamente la movilidad interna.

Raúl García señaló en entrevista con Ecuavisa que, si bien hay corredores abiertos hacia la Costa —como desde Pichincha a playas del litoral—, el norte del país, especialmente Imbabura y Chimborazo, permanece prácticamente incomunicado. “Algunos turistas internacionales tuvieron que salir en helicóptero, en moto o en bicicleta, pagando peajes informales y sin sus equipajes”, relató.

Pérdidas económicas y daño a la imagen país

Según cifras preliminares compartidas por Fenacot, solo en Imbabura el sector turístico ha perdido más de 20 millones de dólares en dos semanas de paro. El comercio local suma otras 40 millones en afectaciones. García recordó que situaciones similares ocurrieron en 2019 y 2022, con impactos duraderos en la percepción internacional.

“Aunque el gobierno reporta un crecimiento del 9% en ventas turísticas frente a 2023, esa comparación no refleja la realidad histórica. Frente a 2018 o 2019 —años pre-pandemia y pre-paros—, el sector aún no se recupera”, explicó. Añadió que el turismo genera alrededor de 5.600 millones de dólares anuales en dinamización económica, incluyendo turismo interno, receptivo y emisivo.

El daño a la imagen país es otro factor crítico. “Solo salen noticias sobre inseguridad y violencia. No se muestra la riqueza cultural, comunitaria ni los destinos seguros que sí existen”, lamentó García, al comparar a Ecuador con Colombia y Perú, que superan los 6 y 3 millones de visitantes internacionales respectivamente.

Feriado con reservas inciertas y esperanza mínima

En condiciones normales, un feriado de cuatro días genera cerca de 70 millones de dólares en actividad turística interna. Sin embargo, bajo el actual escenario, las reservas están concentradas casi exclusivamente en la Costa, mientras la Sierra norte y partes del sur —como vías hacia Cuenca— enfrentan interrupciones.

“La gente no sabe si podrá moverse con tranquilidad. Eso frena las decisiones de último minuto”, señaló García. Aunque reportes matutinos indican que algunas rutas en la Sierra Centro y sur están transitables, la incertidumbre prevalece.

Fenacot representa a más de 30.000 empresas turísticas en el país, muchas de ellas micro y pequeñas, cuya supervivencia depende de estos periodos de alta demanda. “El turismo es una cadena de valor que beneficia a taxistas, artesanos, hosteleros, agricultores… Es dinero que circula de mano en mano”, subrayó.

Llamado al diálogo nacional

Más allá de las cifras, García hizo un llamado urgente al diálogo. “El Ecuador debe aprender a conversar. No podemos seguir resolviendo diferencias con bloqueos que paralizan al país entero”, afirmó. Para él, el turismo no es solo una industria, sino una herramienta de inclusión social y cultural que puede posicionar al país en la región.

Mientras tanto, el sector aguarda con cautela el desarrollo del feriado, esperando que las autoridades logren garantizar al menos la apertura de corredores turísticos estratégicos y que los actores sociales encuentren vías de entendimiento antes de que las pérdidas se vuelvan irreversibles.

El feriado de octubre, que debería ser una oportunidad para reactivar la economía local, se convierte en un termómetro de la estabilidad nacional. Si el diálogo no avanza, el turismo —uno de los pilares del ingreso de divisas y empleo— seguirá pagando un precio desproporcionado por la crisis política y social.

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