El alcalde de Cotacachi, Jomar Cevallos, detalla los esfuerzos de mediación tras las protestas indígenas y la muerte de Efraín Fuerez.

En medio de las movilizaciones indígenas en la provincia de Imbabura, el alcalde de Cotacachi, Jomar Cevallos, ha liderado esfuerzos de mediación para abrir canales de diálogo entre comunidades, autoridades locales y el gobierno nacional. Tras la muerte del manifestante Efraín Fuerez —presuntamente por disparos de militares— y el cierre prolongado de vías estratégicas, Cevallos insiste en que el diálogo sigue siendo la única vía viable para restablecer la paz y la gobernabilidad en la región.
Mediación desde el primer día del paro
Desde el lunes 20 de septiembre, cuando comenzó el paro convocado por organizaciones indígenas y sociales, la alcaldía de Cotacachi activó su sistema de participación ciudadana para facilitar conversaciones con transportistas, comunidades y autoridades. “Tomamos contacto con dirigentes desde el inicio”, afirmó Cevallos en una entrevista con Un Café con JJ, destacando la labor conjunta con la Unión de Organizaciones Campesinas de Cotacachi (UNORCA) y la Asamblea Cantonal de Participación.
Cotacachi, el cantón más extenso de Imbabura y uno de los 25 más grandes del país, cuenta con estructuras de participación respaldadas por la Constitución y la Ley Orgánica de Participación Ciudadana. El municipio destina entre 60 000 y 100 000 dólares anuales —no para salarios, sino para proyectos comunitarios— y en 2024 invierte 150 000 dólares en un sistema de agua que beneficia a ocho comunidades, incluida la de Efraín Fuerez.
La muerte de Efraín Fuenz: un punto de quiebre
La situación se agravó tras la muerte de Efraín Fuerez, un líder comunitario y miembro de una iglesia pentecostal, durante las protestas en la vía E-35. Según la autopsia preliminar, falleció por proyectiles compatibles con armamento del Ejército. Cevallos rechazó versiones que sugieren que Fuerez fue obligado a participar: “Él siempre fue un promotor de la paz y la justicia desde su fe y su comunidad”.
El alcalde también desmintió informes de prensa que afirmaban que se pagó una suma de dinero para liberar a cuatro militares retenidos por manifestantes. “Nunca hubo un dólar de por medio”, aseguró, explicando que los 17 uniformados fueron liberados mediante procesos comunitarios de justicia indígena, con presencia de la Cruz Roja, la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía y representantes eclesiásticos.
Diálogo: la única salida viable
A pesar de la tensión, Cevallos sostiene que las organizaciones indígenas han mostrado disposición al diálogo desde el inicio, en contraste con la tardía respuesta del gobierno nacional. “Recién tras la muerte de Efraín hubo señales de apertura desde la Vicepresidencia y la Gobernación”, señaló. Ahora, junto con la Universidad Técnica del Norte y líderes religiosos como el padre Ginson, impulsa una mesa de diálogo sin condiciones previas.
“El mejor instrumento para la paz y la justicia es el diálogo”, afirmó, criticando la histórica tendencia del Estado ecuatoriano —“monolingüe, excluyente y racista”, en sus palabras— a negociar solo tras episodios de violencia. Mientras tanto, la economía local sufre: el turismo en Cotacachi está paralizado, y el comercio colapsado.
En una provincia aislada por bloqueos y con necesidades urgentes, la mediación liderada por actores locales como Jomar Cevallos representa una esperanza frágil pero real. El reto ahora es convertir esa voluntad de diálogo en acuerdos concretos que eviten más víctimas y restablezcan la normalidad sin sacrificar las demandas históricas de los pueblos indígenas.








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