Obras financiadas por EP Petroecuador y GADMCA benefician a más de 380 waorani con acceso a agua potable segura.

Una inspección técnica realizada por el Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Aguarico (GADMCA) y EP Petroecuador confirmó que los sistemas de agua potable en las comunas waorani Dicaro y Yarentaro funcionan correctamente. Las obras, ya finalizadas, mejoran el acceso al agua segura para más de 380 habitantes en la parroquia Cononaco, provincia de Orellana. El proyecto se ejecutó bajo un convenio entre instituciones públicas para garantizar servicios básicos en zonas amazónicas.
Técnicos del GADMCA, junto con representantes de EP Petroecuador y líderes comunitarios, realizaron una evaluación detallada de los sistemas de agua potable recientemente instalados en las comunas waorani Dicaro y Yarentaro. Durante el recorrido, se verificó que ambas infraestructuras cumplen con las especificaciones técnicas del contrato y operan según lo planificado.
En Dicaro, el sistema fue construido con una inversión inicial de USD 1.091.434,90 + IVA, ajustándose finalmente a USD 1.155.004,68 + IVA. Esta obra beneficia a más de 250 personas. En Yarentaro, el monto inicial fue de USD 872.705,86 + IVA, reduciéndose ligeramente a USD 870.698,02 + IVA, y atiende a más de 130 habitantes.
La inspección incluyó pruebas de presión, análisis de calidad del agua y revisión de equipos de bombeo y almacenamiento. Los resultados indicaron que ambos sistemas distribuyen agua de manera eficiente y cumplen con los estándares mínimos de seguridad sanitaria.

Como parte del convenio entre EP Petroecuador y el GADMCA, el municipio asumió responsabilidades clave para garantizar la integridad del proceso. Entre ellas, el pago del IVA correspondiente a cada obra: USD 173.250,70 para Dicaro y USD 130.604,70 para Yarentaro. Además, el GADMCA financió la fiscalización externa, con montos de USD 52.404,00 y USD 43.190,00 respectivamente.
Óscar Zumba, director de Obras Públicas del GADMCA, explicó que esta contraparte no solo reduce la carga financiera para el ente ejecutor, sino que asegura un control técnico independiente. “La fiscalización externa permite validar cada etapa del proyecto, desde el diseño hasta la puesta en marcha, lo que fortalece la transparencia y la calidad”, afirmó.
Esta figura de cofinanciamiento es clave en proyectos en zonas remotas, donde la supervisión directa del Estado local mejora la rendición de cuentas y la sostenibilidad de las obras.
Durante la inspección en Yarentaro, los técnicos identificaron la necesidad de reforzar la dosificación de productos químicos utilizados en el proceso de potabilización. Aunque el sistema opera correctamente, se recomienda ajustar periódicamente los niveles de cloro para mantener la calidad microbiológica del agua.
Se entregaron recomendaciones escritas a los comités de agua locales, quienes recibirán capacitación continua para el manejo adecuado de los equipos. Además, se estableció un cronograma de mantenimiento preventivo coordinado entre el GADMCA y las autoridades comunitarias.
En Dicaro, no se detectaron observaciones críticas. El sistema opera con estabilidad, aprovechando fuentes naturales de captación y contando con tanques de almacenamiento elevados que permiten distribución por gravedad.
Ambas comunidades expresaron su satisfacción durante el recorrido. Líderes waorani destacaron que, por primera vez, tienen acceso a agua tratada directamente en sus viviendas, lo que reduce riesgos de enfermedades diarreicas y libera tiempo, especialmente para mujeres y niñas que antes debían recolectar agua de ríos o pozos.
Estos proyectos forman parte de una estrategia más amplia para cerrar brechas de acceso a servicios básicos en territorios indígenas de la Amazonía ecuatoriana. A pesar de los avances, según datos del INEC, cerca del 30% de las comunidades rurales en la región aún carecen de sistemas de agua potable formalizados.
La implementación de infraestructura moderna en Dicaro y Yarentaro no solo responde a una necesidad inmediata, sino que sienta precedentes en gobernanza interinstitucional. La alianza entre EP Petroecuador, entidad estatal vinculada al sector energético, y el GADMCA, demuestra que el desarrollo puede articularse incluso en contextos de baja densidad poblacional y difícil acceso.
El alcalde Juan Carlos Orellana señaló que este modelo podría replicarse en otras parroquias rurales del cantón. “No hay desarrollo sin acceso al agua. Estas obras son un compromiso con la dignidad de nuestros pueblos originarios”, indicó.
La confirmación del correcto funcionamiento de los sistemas de agua en Dicaro y Yarentaro marca un hito en la provisión de servicios esenciales en territorios waorani. Más allá de los números de inversión, el impacto real se mide en salud pública, tiempo recuperado y autonomía comunitaria.
Sin embargo, el desafío ahora es mantener estos sistemas a largo plazo. La sostenibilidad dependerá tanto de la capacidad técnica local como del compromiso continuo de las instituciones. Este caso refuerza la importancia de alianzas público-público con enfoque territorial, donde la participación comunitaria es pieza central.






Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.