El Ministerio de Agricultura impulsa la trazabilidad para cumplir con el Reglamento Europeo 1115 (EUDR) y acceder a mercados clave.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP) y Agrocalidad buscan registrar a más de 100.000 productores de cacao y café antes de finales de 2024 para facilitar exportaciones libres de deforestación a la Unión Europea (UE), cumpliendo con el Reglamento 1115 (EUDR). La iniciativa, parte de la campaña “Mi finca, mi huella”, responde a exigencias internacionales que entrarán en vigor en 2025 y 2026, y busca garantizar el acceso a un mercado que valora la sostenibilidad ambiental y paga premios por calidad.
La campaña “Mi finca, mi huella” y su alcance
El MAGP, junto con Agrocalidad y el Comité Interinstitucional de Producción y Comercialización Sostenible (CIPCPS), lanzó la campaña para inscribir a pequeños y medianos productores en el sistema GUIA (Gestión Única de Información Agropecuaria). El registro, gratuito y disponible en las 24 provincias del país, requiere datos básicos como cédula, rubro, dirección y polígono de la finca. Según el boletín oficial N° 556, el plazo finaliza en diciembre de 2024, con el objetivo de preparar al sector para los plazos establecidos por la UE: el 30 de diciembre de 2025 para empresas grandes y medianas, y el 30 de junio de 2026 para micro y pequeñas empresas.
El EUDR, normativa clave de la UE, exige demostrar que los productos no provienen de zonas deforestadas después del 31 de diciembre de 2020. Ecuador, quinto exportador mundial de cacao y con creciente demanda de café especializado en Europa, enfrenta un reto crítico: asegurar trazabilidad para mantener su competitividad.
Beneficios para los productores registrados
Los agricultores inscritos accederán a reportes gratuitos de deforestación, uso de suelo y georreferenciación de sus tierras, herramientas esenciales para cumplir con el EUDR. Además, recibirán asistencia técnica, seguro agrícola, planes de fortalecimiento y facilitación en la obtención de insumos. El ministro Danilo Palacios destacó que el programa no solo busca cumplir normativas, sino “fortalecer la cadena productiva para que los agricultores ecuatorianos sean reconocidos por su compromiso ambiental”.
La campaña también promoverá conexiones directas con mercados europeos, donde productos como el cacao orgánico ecuatoriano ya tienen alta demanda. Según datos del MAGP, el 70% de las exportaciones de cacao del país van a la UE, lo que subraya la urgencia de adaptarse a las nuevas regulaciones.

El marco regulatorio de la UE y su impacto global
El Reglamento 1115 (EUDR) forma parte de la estrategia europea para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y frenar la pérdida de biodiversidad. Al exigir trazabilidad, la UE busca que sus importaciones no contribuyan a la deforestación en países productores. Para Ecuador, esto implica un doble reto: tecnificar el registro de fincas y conciliar producción agrícola con conservación forestal.
El CIPCPS, creado mediante el Decreto Ejecutivo N° 235, coordina esfuerzos entre el MAGP, el Ministerio de Ambiente y Energía (MAE) y el de Trabajo (MDT). Sus subcomités —Trazabilidad, Legalidad de Tierras, Libre Deforestación y Laboral— trabajan en protocolos para validar que los productos cumplan con estándares ambientales y sociales.
Desafíos y compromiso gubernamental
Aunque el registro es gratuito, muchos pequeños productores enfrentan barreras tecnológicas para georreferenciar sus tierras. El MAGP prevé movilizar brigadas técnicas a zonas rurales y capacitar a líderes locales como multiplicadores de información. “No se trata solo de cumplir requisitos, sino de construir una agricultura resiliente”, afirmó Palacios durante el lanzamiento de la campaña.
Sin embargo, expertos advierten que el éxito dependerá de la coordinación interinstitucional y la inversión en infraestructura digital. Un informe de la FAO (2023) señala que menos del 40% de los pequeños agricultores en Latinoamérica cuenta con herramientas para certificar trazabilidad, lo que exige esfuerzos adicionales por parte del Estado.
La iniciativa del MAGP refleja un cambio de paradigma en la agricultura ecuatoriana: alinearse con estándares globales de sostenibilidad no es opcional, sino una condición para mantener mercados clave. Mientras el reloj corre hacia los plazos del EUDR, el éxito de “Mi finca, mi huella” dependerá de la participación masiva de productores y de la capacidad del Estado para convertir exigencias externas en oportunidades de desarrollo local. Para los agricultores, el mensaje es claro: registrar su finca hoy garantizará su lugar en el mercado del mañana.







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