Jimmy Martin: No hay crisis, pero sí dificultades estructurales

Jimmy Martin reconoce problemas en hospitales de Guayaquil, Manabí y Santo Domingo, pero insiste en que el sistema sanitario no está en crisis. Anuncia centralización de compras y un sistema informático para 2025.

Jimmy Martin: No hay crisis, pero sí dificultades estructurales

En una entrevista en A Primera Hora, el ministro de Salud Pública de Ecuador, Jimmy Martin, abordó las críticas al sistema sanitario nacional, reconociendo “dificultades estructurales” heredadas de gobiernos anteriores, pero negando que exista una crisis. La discusión, generada por denuncias ciudadanas sobre desabastecimiento de medicamentos, pagos atrasados a servicios externalizados y movilizaciones en hospitales como el Eugenio Espejo, es clave para evaluar la estrategia del gobierno de Daniel Noboa ante uno de los desafíos más urgentes del país.

¿Crisis o dificultades estructurales?

El ministro evitó calificar la situación como “crisis”, aunque admitió problemas en el Sistema Nacional de Salud: “Tenemos dificultades identificadas, pero son heredadas de años anteriores. Es la primera vez que un gobierno toma medidas tajantes para un giro de 180 grados”, afirmó. Martin argumentó que declarar una emergencia sanitaria, como piden algunos sectores, no resolvería los problemas de fondo.

Ante la insistencia sobre casos como hospitales sin lavadoras en Manabí o suspensión de cirugías, el ministro señaló que la paralización total de servicios no ha ocurrido. No obstante, reconoció que el desabastecimiento de medicamentos, insumos y pagos atrasados a empresas de limpieza y seguridad son realidades en zonas críticas. “Estamos actuando con transparencia. Investiguen por qué algunos hospitales están bien abastecidos y otros no”, instó, atribuyendo las disparidades a una mala gestión en el modelo de descentralización vigente desde hace más de una década.

Zonas críticas: Guayaquil, Manabí y Santo Domingo

Martin identificó a las zonas 4 (Manabí y Santo Domingo) y 8 (Guayaquil, San Borondón y Durán) como las más afectadas. En estos territorios, el Ministerio prioriza “reestablecer porcentajes adecuados de abastecimiento” y regularizar pagos pendientes, algunos con retrasos de hasta seis meses. Aunque no precisó cifras exactas de los 136 hospitales bajo su cargo, confirmó que el 35% del presupuesto de inversión se ha ejecutado hasta julio, mientras el gasto corriente alcanza casi el 100%.

Respecto a denuncias en Pichincha (Eugenio Espejo) y Esmeraldas, el ministro aseguró que “todo el país está dentro del radar”, pero evitó detallar casos específicos. “No es oportuno hablar de fallos puntuales; debemos enfocarnos en soluciones”, sostuvo, aunque admitió que en Quito hubo un caso de médicos intercambiando material reciclable por comida, hoy “resuelto”.

Centralización de compras: ¿Solución a la corrupción?

Uno de los ejes centrales del plan ministerial es revertir la descentralización de compras de medicamentos, criticada por generar “redes de corrupción”. Martin anunció la creación de un sistema centralizado para adquirir insumos estratégicos, con un plazo de 60 días para su implementación. “El modelo actual permite alterar registros y desvía recursos. Necesitamos transparencia”, explicó, sin aclarar cómo se evitarán los retrasos en licitaciones, históricamente cuestionados por favorecer a grupos específicos.

El ministro también destacó la labor del Comité Nacional de Salud Pública, que coordina una hoja de ruta semanal para acelerar procesos. No obstante, evitó responder si la centralización generará mayor eficiencia, limitándose a señalar que otros países han adoptado modelos similares con éxito.

Sistema informático y plazos ambiciosos

Martin presentó como prioridad la creación de un Sistema Nacional de Información en Salud 100% tecnológico, diseñado para evitar la manipulación de registros y mejorar la planificación. El proyecto, con una primera fase en seis meses y una implementación total en dos años, buscará unificar historias clínicas, inventarios y datos de consumo. “Hoy trabajamos con matrices Excel. Sin datos confiables, no hay decisiones eficaces”, justificó.

Sin embargo, ante la pregunta sobre cómo garantizará que este sistema no repita errores de plataformas anteriores, el ministro solo mencionó que contará con “auditorías independientes”. Tampoco precisó el costo de la iniciativa, a pesar de que el presupuesto de inversión apenas supera el 35% ejecutado en 2024.

Pagos atrasados y externalización de servicios

El ministro confirmó que se han gestionado USD 50 millones para regularizar pagos a empresas de limpieza, seguridad y alimentación, con un cronograma de tres meses para saldar deudas. En Manabí, donde algunos trabajadores llevan seis meses sin cobrar, aseguró que los desembolsos serán “paulatinos”.

Respecto a denuncias de hospitales sin ambulancias operativas o desechos hospitalarios acumulados, Martin dijo que la Agencia de Calidad del Sistema actúa “de inmediato” ante reportes, aunque no ofreció cifras de casos resueltos. Tampoco explicó cómo evitará futuros retrasos en contratos externalizados, clave para el funcionamiento diario de los centros de salud.

Despidos de personal y recontrataciones

Ante la denuncia de la Federación Médica Ecuatoriana sobre despidos de médicos y enfermeras —contrario a lo anunciado inicialmente—, Martin confirmó 168 desvinculaciones de profesionales de salud (entre médicos, enfermeras y técnicos) por “bajas evaluaciones o sanciones”. Aseguró que todas las plazas fueron recontratadas: “No hay vacantes críticas. Priorizamos la calidad del servicio”.

No obstante, evitó detallar cómo se seleccionaron los despedidos ni si hubo apelaciones. Tampoco aclaró por qué el sistema de evaluación previo no detectó antes las “malas prácticas”, pese a que el ministro lleva solo dos meses en el cargo.

El ministro Jimmy Martin proyecta una imagen de optimismo técnico ante una situación compleja, pero su discurso choca con testimonios ciudadanos que describen colapsos cotidianos. Mientras anuncia planes a mediano plazo, la ciudadanía exige soluciones inmediatas para problemas que, según admitió, vienen de años. La credibilidad de su gestión dependerá de cumplir los plazos prometidos —como los tres meses para saldar deudas— y demostrar que la transparencia no es solo un eslogan. En un sistema donde vidas dependen de decisiones urgentes, el tiempo no espera.

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