Jóvenes nepaleses exigen transparencia en un sistema marcado por privilegios heredados y corrupción, lo que ha derivado en la renuncia del primer ministro y la designación de una nueva líder interina.

En septiembre de 2025, miles de jóvenes de la Generación Z han protagonizado protestas masivas en Nepal, principalmente en Katmandú, contra la corrupción y el nepotismo que benefician a los hijos de la élite política y económica, conocidos como “nepo kids”. Estas manifestaciones, que comenzaron como reclamos en redes sociales, escalaron hasta causar la renuncia del primer ministro K.P. Sharma Oli el 9 de septiembre y, el 12 de septiembre, la juramentación de Sushila Karki como primera ministra interina. El movimiento resalta la frustración de una generación con altos índices de desempleo y desigualdad, y ha dejado al menos 51 muertos en choques con autoridades.
Orígenes del descontento juvenil y perfiles de “nepo kids”
Las protestas surgieron a finales de agosto de 2025, impulsadas por un decreto gubernamental que restringía el acceso a plataformas de redes sociales, medida justificada como control de desinformación pero percibida como censura. Videos virales en TikTok y X mostraban estilos de vida lujosos de “nepo kids”: hijos de políticos y empresarios disfrutando de propiedades exclusivas y empleos privilegiados, mientras el 40% de los jóvenes nepaleses enfrenta desempleo crónico.
Entre los nombres destacados figuran Smita Dahal, hija del ex primer ministro Pushpa Kamal Dahal, quien ha sido criticada por su rol en empresas estatales sin experiencia aparente; Shrinkhala Khatiwada, Miss Nepal 2018 y sobrina de un alto funcionario del Ministerio de Turismo, vinculada a contratos de promoción turística; y Shivana Shrestha, hija de un legislador del Congreso Nepalí, acusada de beneficiarse de becas y posiciones en ONGs financiadas por el gobierno. Estos casos ilustran un patrón de favoritismo familiar que, según activistas, bloquea oportunidades para la mayoría.
El contexto económico agrava el malestar: Nepal, con un PIB per cápita de alrededor de 1.400 dólares, sufre de migración juvenil masiva hacia India y el Golfo, donde remesas representan el 25% del PIB. Los manifestantes argumentan que el nepotismo perpetúa un ciclo de pobreza.

Escalada de las manifestaciones y represión policial
Lo que empezó como concentraciones en plazas de Katmandú se intensificó el 7 de septiembre, cuando multitudes rodearon el Parlamento y edificios gubernamentales. Protesters exigieron investigaciones independientes sobre contratos públicos adjudicados a familiares de funcionarios, citando casos como el hotel Hilton en Katmandú, financiado con fondos cuestionables vinculados a élites.
La respuesta policial incluyó gases lacrimógenos, cañones de agua y fuego letal, resultando en al menos 51 muertes confirmadas, según conteos preliminares de observadores independientes. Imágenes de enfrentamientos, difundidas por cuentas verificadas de medios como BBC y Al Jazeera, mostraron a jóvenes desarmados enfrentando a fuerzas de seguridad, lo que avivó la indignación regional. Organizaciones como Human Rights Watch han denunciado el uso excesivo de fuerza contra manifestantes de la Generación Z, con cientos de detenciones reportadas.
En ciudades como Pokhara y Biratnagar, las protestas se extendieron, con bloqueos de carreteras. Testimonios de participantes, recopilados por periodistas en el terreno, destacan la diversidad del movimiento: desde estudiantes de ingeniería hasta trabajadores informales, unidos por hashtags como #NepalGenZ y #EndNepotism.
Violencia, huidas y destrucción de infraestructuras
La escalada incluyó actos de vandalismo el 9 de septiembre, cuando manifestantes incendiaron el Parlamento, la sede del Congreso Nepalí, un canal de televisión principal en Katmandú y residencias de líderes políticos, como la casa del ex primer ministro Sher Bahadur Deuba, donde su esposa falleció en el incendio. Estos ataques, según reportes, respondieron a la percepción de impunidad de la élite.
Varios “nepo kids” y familiares de funcionarios huyeron en helicópteros militares el 10 de septiembre, colgados de eslingas para evadir multitudes enojadas en Katmandú. Fuentes preliminares indican que algunos se refugiaron en India o en residencias seguras en el extranjero, aunque no se ha confirmado oficialmente su paradero.
Situación actual y perspectivas
El 12 de septiembre de 2025, Nepal permanece bajo toque de queda con el ejército patrullando las calles. La nueva primera ministra interina, Sushila Karki, ex jefa de la Corte Suprema y figura anticorrupción, prometió elecciones en 90 días y reformas contra el nepotismo. Sin embargo, persisten desafíos: 12.500 presos en fuga, demandas de justicia por las muertes y tensiones por la liberación de la restricción a redes sociales.
Estas protestas reflejan un patrón en Asia del Sur, similar a movimientos en Bangladesh y Sri Lanka. Para el público interesado en política internacional, este episodio invita a monitorear cómo Nepal equilibra estabilidad y reformas. Seguir actualizaciones de fuentes confiables ayudará a comprender su evolución.






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