El COVID-19 nos dejó lecciones importantes tras su paso. Ya desde el 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconocía la extrema falta de preparación de la comunidad internacional ante brotes importantes de enfermedades. Sin embargo, no podríamos dudar de lo mucho que aprendimos con la reciente pandemia, pero seguimos propensos a peligros mayores, algo como lo que la enfermedad X podría traer.

Imaginemos un padecimiento con una tasa de letalidad 20 veces superior a la del COVID-19 y que, además, nos ponga de rodillas por la ausencia total de vacunas o tratamientos para enfrentarlo. El colapso y desmoronamiento de los sistemas sanitarios serían prácticamente inevitables. Un panorama así es lo que aguardaría a la humanidad con la enfermedad X, según el medio especializado ScienceAlert.
Qué no cunda el pánico. La enfermedad X sigue siendo un concepto hipotético y abstracto. Es un término que la OMS acuñó, en 2017, a un futuro agente patógeno desconocido con potencial para iniciar una grave pandemia.
Un año después, en 2018, la agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) añadió a la enfermedad X a una lista que de enfermedades que requieren investigación, debido al gran riesgo en que ponen a los seres humanos.
Para la OMS la proyección de la enfermedad X es necesaria, ya que la historia nos ha mostrado, varias veces, que las cosas pasan y que lo mejor es estar preparados.
Lo que es importante reiterar es que la enfermedad X aún no existe. Mucho se habla en redes sociales sobre ella, no obstante, la realidad es que este concepto busca un enfoque proactivo, el cual serviría a la investigación para sacar “ventaja” a algo que podría ocurrir.
Fuente: ALBERTO MILO / National Geographic

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