Primer aeropuerto ecológico del mundo: El legado sustentable del Aeropuerto de Galápagos

En 2008, Corporación América Airports (CAAP) marcó un hito en la aviación sostenible al ganar la licitación para construir y operar un aeropuerto ecológico en las Islas Galápagos, Ecuador. Este ambicioso proyecto no solo aspiraba a ser una edificación funcional, sino un modelo de sostenibilidad y respeto ambiental.

Aeropuerto de Galápagos

Desde el inicio de la construcción, el Aeropuerto Seymour de Baltra se destacó por cumplir rigurosamente con las normativas ambientales del Ministerio del Ambiente del Ecuador y del Parque Nacional Galápagos. Este compromiso fue reconocido a nivel internacional cuando el aeropuerto se convirtió en el primero en el mundo en obtener la certificación LEED nivel Oro, otorgada por el U.S. Green Building Council. Este galardón destacó la optimización en el uso de energía, iluminación, consumo de agua y materiales reciclados y ecológicos.

El Aeropuerto Ecológico de Galápagos también es pionero en América Latina y el Caribe al ser el primer aeropuerto en recibir la certificación “Carbono Neutro” del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI). Esta certificación, parte del programa Airport Carbon Accreditation, valida que el aeropuerto gestiona, reduce y compensa todas las emisiones de carbono generadas por sus operaciones.

El diseño del aeropuerto aprovecha las condiciones naturales de la isla, con una orientación que maximiza la brisa natural para reducir la necesidad de aire acondicionado, mejorando la ventilación y controlando la cantidad de luz solar. La estructura incluye tubos de exploración petrolera en desuso, recuperados del Oriente ecuatoriano, lo que evita la producción de material nuevo y reduce el consumo de energía y la generación de CO2.

Aeropuerto de Galápagos

El aeropuerto utiliza casi 400 paneles fotovoltaicos que le proporcionan energía eléctrica para cargar las baterías de los vehículos que utilizan en su operación ecológica. Los locales comerciales fueron construidos con materiales reciclados de la antigua terminal, seleccionados bajo criterios de mínimo impacto ambiental y ausencia de compuestos volátiles.

Trabajan también en la conservación de las iguanas terrestres de la isla Baltra, en conjunto con la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG), se reubican estos reptiles en zonas lejanas a la pista de aterrizaje para precautelar su vida.

El Aeropuerto Ecológico de Galápagos ha recibido múltiples reconocimientos, incluyendo la certificación como ‘Primer Aeropuerto Carbono Neutro de Latinoamérica y el Caribe’ en diciembre de 2017. Este logro subraya sus esfuerzos en la gestión y reducción de emisiones de CO2.

La ONU Medioambiente destacó estas características en sus redes sociales, lo que generó eco en medios internacionales como ABC, El Economista, RT y ambientum. Estos reconocimientos no solo realzan la importancia del aeropuerto, sino que también posicionan a las Islas Galápagos como un destino turístico ecológico que prioriza la conservación de su patrimonio natural.

El Aeropuerto Seymour de Baltra no es solo una puerta de entrada a las maravillas naturales de las Islas Galápagos, sino un testimonio vivo de cómo la infraestructura puede alinearse con los principios de sostenibilidad y conservación ambiental. Este modelo de aeropuerto ecológico establece un estándar global para futuras construcciones en zonas ecológicamente sensibles, demostrando que el desarrollo y la preservación ambiental pueden ir de la mano.

Fuente: Diego Añazco Lalama

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