El secretario de Estado de EE. UU. visita Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana en un intento por reforzar la política “America First” de Trump.
Marco Rubio, el primer secretario de Estado de origen latino, emprende una gira por cinco países de América Latina con una agenda cargada de desafíos: migración, narcotráfico y la creciente influencia china en la región. ¿Podrá Washington recuperar su liderazgo en un continente cada vez más diversificado?

Marco Rubio, el recién nombrado secretario de Estado de Estados Unidos, inicia este 1 de febrero una gira por Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana. Este viaje, el primero de su mandato, busca reforzar la política exterior de la administración Trump en una región clave para los intereses estadounidenses.
Uno de los temas más polémicos de la agenda es el Canal de Panamá. Donald Trump ha expresado su deseo de “recuperar” el control de esta vía marítima estratégica, argumentando que la influencia china en su operación representa una amenaza para la seguridad hemisférica.
Sin embargo, el presidente panameño, José Raúl Mulino, ha sido claro: “El canal es de Panamá”. A pesar de esto, Rubio ha insistido en que el tema estará sobre la mesa durante su visita. “El presidente ha sido bastante claro en que quiere volver a administrar el canal”, afirmó el secretario de Estado.
La presencia de la empresa china CK Hutchinson en dos puertos clave del canal ha aumentado las preocupaciones de Washington. “El canal, que antes era un símbolo de la cooperación estadounidense, ahora está bajo la sombra de Beijing”, señaló Mauricio Claver-Carone, enviado especial de EE. UU. para América Latina.

La política migratoria de mano dura de Trump es otro eje central de la gira. Rubio ha prometido priorizar la seguridad fronteriza y la repatriación de migrantes irregulares. “Nuestras relaciones diplomáticas priorizarán detener la migración ilegal y desestabilizadora”, afirmó.
Estados Unidos ya ha dado pasos concretos en esta dirección, con redadas que detuvieron a casi 1.000 personas en un solo día y la declaración de emergencia nacional en la frontera con México. Sin embargo, el reto para Rubio será encontrar aliados dispuestos a aceptar deportados de otros países, especialmente en un contexto donde Cuba y Venezuela han limitado su cooperación.
En El Salvador, Rubio se reunirá con el presidente Nayib Bukele, quien ha sido elogiado por su guerra contra las pandillas. “Hace 10 años, San Salvador era la capital de asesinatos del mundo. Hoy es una de las ciudades más seguras”, destacó Claver-Carone.
En República Dominicana, el enfoque estará en la crisis haitiana y su impacto en la región. “No hay país que sufra más las consecuencias del vacío de poder en Haití que la República Dominicana”, afirmó Rubio. Además, se discutirá el fortalecimiento de la cooperación contra el narcotráfico, un tema crucial para Washington.
La creciente presencia china en América Latina es una preocupación central para EE. UU. En Costa Rica, Rubio abordará el tratado de libre comercio con Beijing y su impacto en la región. “Costa Rica es un gran aliado, pero también debemos contrarrestar la amenaza china”, señaló.
En Guatemala, el secretario de Estado buscará reforzar el apoyo al reconocimiento de Taiwán, una postura que choca directamente con los intereses de Beijing. “Guatemala es fundamental en la estrategia para contrarrestar la influencia china en el continente”, afirmó Rubio.
La gira de Marco Rubio por América Latina marca un intento de Washington por recuperar su influencia en una región cada vez más diversificada. Sin embargo, con desafíos como la migración, el narcotráfico y la sombra de China, ¿logrará EE. UU. consolidar su liderazgo en el hemisferio?n buscadores, mientras que el enfoque reflexivo invita a la interacción del lector.






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