La Misión de Observación Electoral de la OEA y el CNE validan los resultados presidenciales, mientras Revolución Ciudadana insiste en denuncias de irregularidades.
La OEA avala la transparencia del proceso electoral, pero la alianza RC-RETO presenta nuevas objeciones y amenaza con llevar el caso a instancias internacionales.

El 24 de abril de 2025, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador clausuró la Audiencia Nacional de Escrutinio de la segunda vuelta presidencial, ratificando los resultados que proclaman a Daniel Noboa como presidente electo para el periodo 2025-2029. Sin embargo, la alianza Revolución Ciudadana (RC) y Renovación Total (RETO) ha presentado una nueva objeción, alegando irregularidades en el proceso. La Misión de Observación Electoral de la OEA, por su parte, ha respaldado la transparencia de los comicios, pero la polémica sigue dividiendo al país. ¿Estamos ante un proceso electoral legítimo o frente a un fraude encubierto?
El pasado 24 de abril, el CNE de Ecuador cerró oficialmente la Audiencia Nacional de Escrutinio de la segunda vuelta presidencial, confirmando que no existen reclamaciones pendientes que impidan la proclamación de resultados. Según el organismo, Daniel Noboa, candidato del Movimiento Acción Democrática Nacional (ADN), obtuvo el 55,63% de los votos válidos, superando a Luisa González, de la alianza RC-RETO, quien alcanzó el 44,37%. La diferencia entre ambos candidatos fue de 1,18 millones de votos, un margen que, según el CNE, refleja claramente la voluntad popular.
Sin embargo, la alianza RC-RETO no ha aceptado los resultados y ha presentado una nueva objeción ante el CNE, respaldada por 1.021 actas que, según su procurador Francisco Estarellas, evidencian “fallas en el sistema que perjudicaron a nuestra candidata”. Estarellas advirtió que, pese a la objeción, no espera que el CNE reconozca las irregularidades, por lo que la alianza planea recurrir al Tribunal Contencioso Electoral y, de ser necesario, a instancias internacionales.

La Misión de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos (MOE/OEA) ha respaldado los resultados presentados por el CNE, afirmando que los números coinciden con la muestra recabada por la misión en terreno. Además, la OEA realizó un cotejo de actas en las mesas visitadas y verificó la coincidencia entre las actas transmitidas, las entregadas a los partidos políticos y las devueltas en los paquetes electorales. “No se encontró evidencia de irregularidades o inconsistencias”, señaló la misión en un comunicado.
La OEA también abordó las denuncias sobre la presencia de tinta en algunas papeletas, que según RC-RETO habría causado la anulación de votos. La misión reconoció que en casos aislados la tinta manchó las papeletas al ser dobladas, pero aclaró que en la mayoría de los casos el problema fue resuelto en presencia de representantes de ambas candidaturas, respetando la voluntad del votante. “No presenciamos la existencia de una intención premeditada y sistemática de anular votos de una opción en contienda”, concluyó la OEA.
A pesar del respaldo de la OEA y la proclamación del CNE, la alianza RC-RETO insiste en que el proceso estuvo plagado de irregularidades. Esta nueva objeción se suma a las denuncias previas de supuesto fraude electoral, que ya habían sido desestimadas por el CNE y por otras misiones de observación, como la de la Unión Europea (UE). La candidata Luisa González y el expresidente Rafael Correa han sido los principales voceros de estas acusaciones, alegando que el sistema electoral fue manipulado en su contra.
El CNE, por su parte, ha rechazado todas las impugnaciones presentadas por RC-RETO, incluyendo más de 1.700 actas que implicaban cerca de medio millón de votos. Según el organismo, estas reclamaciones no tienen fundamento y no afectan la validez de los resultados. “El CNE cumplió con el país y la democracia, al organizar un proceso electoral altamente técnico y transparente”, afirmó el Consejo en un comunicado.
La elección presidencial de 2025 en Ecuador ha dejado un sabor agridulce. Mientras el CNE y la OEA respaldan la transparencia del proceso, la alianza RC-RETO mantiene su postura de denuncia, alimentando un clima de desconfianza en una parte de la población. La pregunta que queda en el aire es: ¿logrará Ecuador superar esta polarización y avanzar hacia un futuro de estabilidad y unidad, o seguirá atrapado en un ciclo de confrontación política?







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