El Camino de Costa Rica, una travesía que enlaza el océano Atlántico con el Pacífico, es una experiencia única para los amantes de la naturaleza y la aventura. Este fascinante recorrido se divide en 16 etapas, y cada una revela la diversidad paisajística y la riqueza natural de este pequeño paraíso centroamericano.

Caminar de un océano se ha convertido en una atracción irresistible para turistas locales e internacionales. La ruta de 280 kilómetros senderismo comienza en la costa caribeña, ya sea en Parismina o Barra del Pacuare, en el Atlántico, donde se aborda una lancha hacia el Muelle de Goshen para iniciar la caminata.
Los caminantes terminan su travesía de montañas, bosques y ríos en Quepos, Puntarenas, en el Pacífico Central. Los últimos pasos del Camino de Costa Rica transcurren por una escalera marcada con el mural de un pulpo. La certeza de llegar al destino se revela a los visitantes al contemplar las olas del Océano Pacífico, marcando el punto final del emocionante recorrido por la Suiza de América.
Con mochila al hombro, las personas pueden explorar diversas comunidades rurales, ecosistemas variados, paisajes cambiantes y microclimas en Costa Rica. También disfrutarán de momentos de descansos en las represas hidroeléctricas, las majestuosas montañas, bosques frondosos, senderos, valles y en los ríos y cataratas, para refrescarse del calor. En los diferentes trayectos atravesarán por campos de cosecha y cultivos de banano, plantaciones de café, piña, granadilla, caña de azúcar, palma de aceite y fincas apícolas.
Los pueblos de este rico país conservan tradiciones ancestrales, casas pintorescas y rutas llenas de atractivos culturales. Los habitantes de las comunidades son protagonistas en cada una de las etapas y ofrecen a los senderistas alimentación, servicios y hospedaje.
Fuente: National Geographic

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.