El presidente de la comuna Santa Rosa destaca cómo la apertura de una vía ha mejorado la movilidad, el comercio y la calidad de vida de su comunidad.
En la comuna Santa Rosa, la apertura de un camino vecinal ha marcado un antes y un después para sus habitantes. Daniel Otavalo, presidente de la comuna, relata cómo esta obra ha transformado la vida de su comunidad, facilitando el transporte, el comercio y el acceso a servicios básicos.

Daniel Otavalo, presidente de la comuna Santa Rosa, no oculta su gratitud al hablar del camino vecinal que ha cambiado la vida de su comunidad. “Este camino nos ha permitido salir, hacer compras y sacar nuestros productos agrícolas para venderlos”, explica Otavalo, quien destaca el apoyo del gobierno municipal y del alcalde Carlos Reillana en la realización de esta obra.
Hace cinco años, la construcción de este camino vecinal marcó un hito para Santa Rosa. Antes de su apertura, los habitantes de la comuna dependían del río para movilizarse. “Nos trasladábamos en canoa, a remo, y luego conseguimos motores pequeños, los ‘peque-peque'”, recuerda Otavalo.
El transporte fluvial era lento y demandante. “A remo, el viaje podía tomar de dos a tres horas. Con el motor, se reducía a 45 minutos”, explica. Sin embargo, el nuevo camino ha reducido significativamente los tiempos de viaje. “Ahora, en moto, llegamos a Tipucay en solo 15 minutos”, afirma.

Para una comunidad que vive principalmente de la agricultura, el camino vecinal ha sido una bendición. “Podemos sacar nuestros productos para venderlos y también traer insumos y provisiones desde las tiendas”, señala Otavalo. Esta mejora en la logística ha permitido a los agricultores de Santa Rosa acceder a mercados más amplios y aumentar sus ingresos.
Además, el camino ha facilitado el acceso a servicios básicos y ha mejorado la calidad de vida de los habitantes. “Los niños pueden llegar más rápido a la escuela, y las visitas a la comuna son más frecuentes”, comenta Otavalo.
Otavalo no duda en agradecer al gobierno municipal de Aguarico y al alcalde Juan Carlos Orellana por su compromiso con la comunidad. “Nuestro alcalde se ha preocupado por nosotros, y este camino es una muestra de eso”, afirma.
La obra no solo ha mejorado la movilidad, sino que también ha fortalecido los lazos comunitarios. “Ahora estamos más conectados con otras comunas y con las familias de la zona”, destaca Otavalo.
El camino vecinal de Santa Rosa es un ejemplo de cómo una obra de infraestructura puede transformar la vida de una comunidad. Para Daniel Otavalo y los habitantes de la comuna, este camino no es solo una vía de transporte, sino un símbolo de progreso y esperanza. ¿Cuántas comunidades más en Ecuador podrían transformar su realidad con obras como esta? La historia de Santa Rosa nos recuerda que, con inversión y compromiso, el cambio es posible.






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