La directora ejecutiva de Participación Ciudadana critica el estatuto actual y propone reformas para garantizar una participación ciudadana genuina y representativa.

En una entrevista con Ecuavisa, Ruth Hidalgo, directora ejecutiva de la Corporación Participación Ciudadana, advirtió sobre los riesgos que plantea el actual estatuto de la Asamblea Constituyente convocada para noviembre en Ecuador. Según Hidalgo, la normativa limita la participación ciudadana, reproduce estructuras de la Asamblea Nacional y carece de mecanismos claros para incorporar propuestas de la sociedad civil, lo que podría comprometer la legitimidad del proceso constituyente.
Preocupaciones sobre el estatuto constituyente
Hidalgo destacó dos aspectos críticos del estatuto que regirá la Asamblea Constituyente. En primer lugar, la exigencia de que las propuestas ciudadanas acrediten el 0,5 % del padrón electoral —equivalente a más de 60 000 firmas— sin especificar si se trata de firmas únicas, verificables o si se aplican por tema. “Esto podría convertirse en una cortapisa que excluya a organizaciones con propuestas técnicas y articuladas”, señaló.
En segundo lugar, criticó que el diseño institucional replique las competencias y estructura de la actual Asamblea Nacional, lo que, a su juicio, no garantiza que los futuros constituyentes tengan la idoneidad necesaria para redactar una nueva Constitución. Recordó que los requisitos mínimos para ser candidato —18 años y goce de derechos políticos— son insuficientes sin un filtro de experiencia o conocimiento en temas constitucionales.
Llamado a un pacto ético entre partidos
La representante de Participación Ciudadana hizo un llamado a los partidos políticos para que asuman su responsabilidad histórica en este proceso. “No basta con cumplir con lo que dice la Constitución; corresponde a las tiendas políticas postular cuadros calificados, con experiencia en procesos democráticos y conocimiento técnico”, afirmó.
Hidalgo propuso un “acuerdo ético-político” entre todas las fuerzas políticas —incluyendo al oficialismo, Revolución Ciudadana y otras organizaciones con estructura— para garantizar que las listas en plancha incluyan perfiles idóneos. Subrayó que, aunque la sociedad civil no puede postular candidatos, sí puede aportar insumos técnicos, como los documentos ya elaborados por su organización sobre la reforma del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social.
Participación ciudadana: entre la retórica y la realidad
A pesar del discurso oficial que enfatiza que “la soberanía radica en el pueblo”, Hidalgo denunció que la participación real ha quedado reducida a actos electorales esporádicos. “No se trata solo de votar en un plebiscito; se trata de involucrarse en la construcción colectiva de la Carta Magna”, dijo.
Advirtió que, sin mecanismos efectivos de inclusión —como mesas de diálogo previas, canales claros para propuestas ciudadanas o acceso a debates—, el proceso corre el riesgo de profundizar la brecha entre ciudadanos e instituciones. “Si la gente no se siente dueña de la Constitución, no la defenderá”, concluyó.
La Asamblea Constituyente representa una oportunidad histórica para reconfigurar el andamiaje democrático del Ecuador. Sin embargo, como advierte Ruth Hidalgo, su éxito depende de decisiones inmediatas: revisar el estatuto, abrir espacios reales de participación y exigir responsabilidad a los partidos. El país observa con esperanza, pero también con escepticismo, si esta nueva hoja de ruta será verdaderamente colectiva o repetirá los errores del pasado.








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