
“México rechaza cualquier forma de intervención extranjera. Y lo hace con principios claros, históricos y constitucionales.”
La presidenta Claudia Sheinbaum ha reafirmado la postura firme de México frente a la intervención estadounidense en Venezuela, que habría derivado en la captura del presidente Nicolás Maduro, su esposa y la pérdida de vidas humanas. “Rechazamos de manera categórica la intervención en los asuntos internos de otros países”, declaró Sheinbaum, recordando que la soberanía y la autodeterminación de los pueblos no son negociables.
Esta posición no es nueva: está consagrada en la Constitución mexicana, en la Carta de las Naciones Unidas y en toda la historia latinoamericana, donde la intervención jamás ha traído democracia ni estabilidad. México propone una alternativa basada en cinco pilares: respeto a la soberanía, inversión productiva, integración económica regional, bienestar social y diálogo entre iguales.
En materia de seguridad, México coopera con Estados Unidos —especialmente en la lucha contra el fentanilo—, pero siempre bajo los principios de responsabilidad compartida, respeto mutuo y sin subordinación. El mensaje es inequívoco: cooperación, sí; intervención, nunca.






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