
La prefecta del Guayas, Marcela Aguinaga, ha ejecutado un movimiento estratégico que redefine el tablero electoral en Ecuador. Tras su salida de la Revolución Ciudadana, motivada por tensiones con la dirigencia y el expresidente Rafael Correa, Aguinaga demostró una notable capacidad de convocatoria durante el último fin de semana. No obstante, es imperativo desmentir las versiones que sugieren la creación de una nueva organización política; los tiempos legales y logísticos hacen inviable recoger firmas y formalizar un partido antes de los próximos comicios.
En declaraciones recientes, la funcionaria fue clara al señalar que ya cuenta con un “casillero” definido. Esto implica que participará bajo el aval de una plataforma política ya inscrita y vigente, situada ideológicamente en el espectro del centro hacia la izquierda. Este detalle excluye automáticamente una posible alianza con el movimiento oficialista ADN.
La decisión de la prefecta no debe leerse desde la pasión, sino como un ejercicio de gobernanza y supervivencia política. En los próximos días se espera la confirmación de la sigla que acogerá su candidatura, marcando un punto de inflexión en su carrera fuera del correísmo.






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