La Casa Blanca condiciona el suministro energético a la isla mientras la crisis política en Venezuela escala tras la salida de Nicolás Maduro.

Este lunes 12 de enero de 2026, la región amanece bajo una intensa presión diplomática y económica liderada por el gobierno de Donald Trump. Tras el desplazamiento de Nicolás Maduro del poder en Venezuela, Washington ha lanzado un ultimátum a Miguel Díaz-Canel en Cuba, exigiendo acuerdos inmediatos bajo la amenaza de cortar definitivamente el suministro de petróleo y recursos financieros provenientes de Caracas. Esta maniobra busca desarticular la influencia remanente del eje bolivariano y forzar una transición política en La Habana.
Ultimátum de Washington a La Habana por crudo venezolano
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha endurecido su postura frente al gobierno cubano. Tras el cambio de mando de facto en Venezuela, donde Delcy Rodríguez ejerce como presidenta encargada en medio de una fuerte división nacional, Trump advirtió que “no habrá más petróleo ni dinero” para la isla. La administración estadounidense busca capitalizar el control de los activos venezolanos para forzar a Cuba a negociar una apertura democrática.
En el plano financiero, la estrategia de blindaje ha avanzado con la orden de depositar todos los recursos por crudo venezolano en cuentas del Departamento del Tesoro. Esta medida impide que el gobierno de Díaz-Canel acceda a los aproximadamente 35,000 barriles diarios que recibía de su aliado histórico, lo que agrava la crisis energética en la isla y debilita su estabilidad económica.
Venezuela: Presidenta encargada llama a la unidad ante “agresión”
En Caracas, la situación interna es de máxima tensión. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha denunciado una “confrontación asimétrica” con Estados Unidos, calificando las acciones de Washington como una agresión criminal. Mientras tanto, el diputado Nicolás Maduro Guerra ha hecho llamados públicos por la “paz y el pronto regreso” de su padre, quien actualmente enfrenta procesos judiciales fuera del país.
La polarización se extiende a las calles, donde se reportan vigilias por presos políticos y protestas masivas. El gobierno interino venezolano rechaza las alertas de seguridad emitidas por el Departamento de Estado de EE. UU., considerándolas una fabricación de riesgo para justificar una intervención mayor, mientras que la fiscalía informa sobre decesos bajo custodia que avivan las críticas internacionales.
Geopolítica y seguridad en el Cono Sur y la región andina
La influencia de la crisis venezolana se siente en todo el continente. En Uruguay, el sector lechero reporta daños económicos significativos debido a la deuda pendiente de Venezuela, mientras que en Argentina se debate sobre el patrimonio de figuras vinculadas al entorno del exmandatario Maduro. En paralelo, la situación en Irán genera ecos en la región debido a la represión de protestas que ya dejan centenares de muertos, según reportes internacionales.
Por otro lado, la agenda de seguridad ciudadana domina en Bolivia, donde el aumento de sicariatos y ajustes de cuentas sin resolver preocupa a la población de Tarija. En Perú, el Jurado Nacional de Elecciones enfrenta el reto de casi 20 candidatos con antecedentes por peculado, lo que pone a prueba la confianza en las instituciones democráticas de cara a los próximos comicios.
Economía regional: Nasdaq y acuerdos comerciales
No todas las noticias son de crisis política. Paraguay marca un hito financiero con el ingreso de su Bolsa de Valores a la plataforma Nasdaq, lo que representa un salto global en términos de estándares y madurez de su mercado. Asimismo, el acuerdo Mercosur-Unión Europea comienza a mostrar impactos positivos proyectados para sectores como el cárnico, reforzando la competitividad de las exportaciones sudamericanas.
Finalmente, en el ámbito deportivo, el Barcelona se coronó campeón de la Supercopa tras vencer al Real Madrid en una final emocionante disputada en Arabia Saudita, brindando un respiro mediático a la intensa agenda política que atraviesa el continente en este inicio de año.
La región se encuentra en un punto de inflexión donde la economía y la geopolítica están intrínsecamente ligadas a los cambios de régimen. La estabilidad de Cuba y Venezuela no solo depende de sus fronteras, sino de la presión externa y la capacidad de las instituciones regionales para manejar la transición.






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