Acciones del régimen de Nicolás Maduro generan condena global y aumentan tensiones diplomáticas.
La Embajada de Argentina en Caracas, bajo custodia de Brasil, fue escenario de un alarmante episodio de intimidación. Grupos armados y tácticas de asedio se sumaron a un contexto de violaciones diplomáticas que despertaron críticas desde Argentina, Brasil y Estados Unidos.

La noche del sábado, agentes de la Dirección de Acciones Estratégicas y Tácticas (DAET) de la Policía Nacional Bolivariana bloquearon el acceso a la Embajada de Argentina en Caracas. Encubiertos y armados, los funcionarios desplegaron vehículos tácticos, cortaron la electricidad y emplearon drones para vigilar la residencia diplomática, actualmente custodiada por Brasil. Estas maniobras, denunciadas por los asilados, incluyeron el uso de inhibidores de señales para evitar la comunicación desde el interior.
La Cancillería argentina denunció estos actos como “una grave violación al derecho internacional”. Además, realizó un llamado a la comunidad internacional para condenar estas acciones y exigir salvoconductos para seis asilados, colaboradores cercanos a María Corina Machado, líder opositora venezolana.
Por su parte, el gobierno brasileño recibió elogios de Argentina por su rol en la protección de la sede diplomática. Mientras tanto, Washington condenó enérgicamente el asedio, calificándolo como un ataque a los derechos de los refugiados políticos y al principio de inviolabilidad de las misiones diplomáticas.

El comando de campaña de la oposición venezolana sumó denuncias, destacando que estas acciones forman parte de un patrón recurrente del régimen chavista para intimidar a disidentes políticos. Declararon que los seis asilados permanecían en condiciones precarias y sometidos a vigilancia constante, lo que contraviene acuerdos internacionales como la Convención de Viena.
El contexto político en Venezuela agrava la situación. A pocas semanas de la juramentación presidencial, el régimen intensifica sus ataques contra líderes opositores. El fiscal general, Tarek William Saab, anunció nuevas acusaciones contra Machado, incluyendo “traición a la patria”. Estos actos coinciden con una campaña de persecución que ya ha forzado al exilio a otros líderes.
Luis Almagro, secretario general de la OEA, calificó el asedio como “inaceptable” y contrario a las normas internacionales. La oposición venezolana, liderada por Machado, convocó a una protesta mundial contra el régimen, resaltando la necesidad de una transición democrática y respeto a los derechos humanos.
Este episodio reabre el debate sobre el uso del poder estatal en Venezuela y sus implicaciones para la estabilidad regional. ¿Será este otro capítulo en la escalada de tensiones que define el panorama político del país?
Fuente: prensa.ec






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