La Fanesca: La tradición milenaria que une culturas en un plato

Descubre los orígenes ancestrales y la riqueza cultural detrás de este emblemático guiso ecuatoriano de Semana Santa.

La Fanesca

La Fanesca, ese exquisito guiso de granos tiernos y pescado seco, es mucho más que un simple platillo cuaresmal. Detrás de su sabor único se esconde una fascinante historia que entrelaza las tradiciones prehispánicas con la influencia colonial, convirtiéndose en un símbolo de sincretismo cultural y religioso en Ecuador y la región colombiana de Nariño.

Los orígenes de la Fanesca se remontan a la época prehispánica, cuando los pueblos andinos celebraban el Mushuk Nina o Día del Fuego Nuevo, marcando el inicio de un nuevo ciclo de vida con el equinoccio de marzo. En aquella época, se preparaba un plato llamado “uchucuta”, que consistía en granos tiernos cocidos con ají y hierbas, aprovechando la temporada de cosecha que comenzaba en febrero con los festejos del Pawkar Raymi.

Durante la Colonia, los españoles combinaron símbolos indígenas con creencias católicas, dando lugar a un sincretismo cultural y religioso. Así, el ritual de Semana Santa se fusionó con las tradiciones indígenas, y la “uchucuta” se convirtió en un “potaje” de granos tiernos para esta celebración, al que posteriormente se le agregaron lácteos y pescado.

Con el tiempo, esta preparación tomó el nombre de “fanesca” y adquirió un simbolismo cristiano. Los doce granos representan a los apóstoles y las tribus de Israel, mientras que el bacalao simboliza a Jesucristo. Cada ingrediente se vincula con diferentes personajes de la fe católica.

La receta de la fanesca se consolidó a nivel nacional a finales del siglo XIX, según el primer libro de cocina impreso en Quito en 1882. Se cocinaba con una base de leche y bacalao, fusionando la tradición indígena y la cultura española, con granos típicos de los Andes como choclo, chochos, habas, arvejas, lenteja, maní y fréjol.

Al servirla, la fanesca se decora con trozos de bacalao, masitas de sal en forma de empanaditas, plátano maduro frito, ajíes rojos, perejil, queso fresco, cebolla y rodajas de huevo cocido. Suele acompañarse con puré de papa, aguacate y arroz con leche o mistelas como postre.

La fanesca es mucho más que un plato cuaresmal. Es un legado vivo que celebra la riqueza cultural del Ecuador, uniendo tradiciones milenarias con influencias coloniales en un delicioso guiso que cautiva a propios y extraños.

Fuente: prensa.ec

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