Manabí impulsa escuelas gastronómicas con apoyo universitario

La iniciativa busca fortalecer la formación culinaria en los 22 cantones de la provincia como parte de su camino hacia ser Región Mundial de Gastronomía 2026.

Manabí impulsa escuelas gastronómicas con apoyo universitario

La Prefectura de Manabí, en alianza con universidades locales y nacionales, lanzó el primer proyecto de Escuelas de Formación Gastronómica manabita, un programa gratuito dirigido a emprendedores, jóvenes y trabajadores del sector alimentario que busca consolidar a la provincia como Región Mundial de Gastronomía 2026. La iniciativa fue socializada el 30 de octubre de 2025 en Portoviejo y comenzará su primera cohorte a finales de noviembre.

Una apuesta por la gastronomía como motor de desarrollo

El proyecto, impulsado por la Prefectura de Manabí y liderado en su fase inicial por la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), tiene como objetivo crear una red formativa descentralizada que llegue a los 22 cantones de la provincia. El programa está diseñado como un proceso de formación de formadores, con enfoque en técnicas culinarias, preservación de recetas tradicionales, innovación y gestión de microempresas gastronómicas.

Según explicó el prefecto Leonardo Orlando, la iniciativa se enmarca en la estrategia institucional para posicionar a Manabí como referente culinario a nivel mundial, aprovechando su riqueza cultural, biodiversidad y tradiciones ancestrales. “No se trata solo de cocinar, sino de generar empleo, preservar identidad y atraer turismo sostenible”, señaló.

El curso será gratuito y tiene cupo para 400 participantes. Combina formación virtual —a través de la plataforma Moodle de la Prefectura— con talleres presenciales en aulas y laboratorios gastronómicos cedidos por instituciones de educación superior.

Universidades se unen al esfuerzo provincial

La propuesta contó con una respuesta inmediata de las universidades e institutos técnicos de Manabí. Participaron en la socialización del proyecto representantes de la Universidad Técnica de Manabí (UTM), San Gregorio de Portoviejo, Laica Eloy Alfaro de Manabí, la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPAM), el Instituto Superior Tecnológico Paulo Emilio Macías, la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y la Universidad de las Fuerzas Armadas (UTe) sede Manabí.

Estas instituciones se comprometieron a aportar docentes, infraestructura y equipos para los talleres prácticos. La colaboración interinstitucional busca garantizar sostenibilidad, calidad académica y cobertura territorial, evitando que la formación se concentre únicamente en las cabeceras cantonales.

Este esfuerzo colectivo refleja una tendencia creciente en América Latina: la vinculación entre gobiernos subnacionales y centros académicos para impulsar iniciativas de desarrollo económico basado en la cultura y el patrimonio local.

Formación inclusiva con enfoque en lo local

El programa está dirigido a un público diverso: emprendedores gastronómicos, propietarios y empleados de restaurantes, estudiantes de carreras afines, jóvenes en búsqueda de oportunidades laborales y personas apasionadas por la cocina tradicional manabita. No se requieren títulos previos, lo que amplía su alcance a sectores históricamente marginados del sistema educativo formal.

Los 8 módulos del curso abordarán temas como identidad culinaria manabita, manejo higiénico de alimentos, técnicas de cocción, diseño de menús, costeo y emprendimiento gastronómico, entre otros. Las clases serán impartidas en esta primera etapa por docentes de la USFQ, con experiencia en educación gastronómica y turismo cultural.

Una vez completada la inscripción —prevista para cerrar en noviembre—, se dará inicio a la primera cohorte en diciembre de 2025. La Prefectura aseguró que los participantes recibirán certificación avalada por las instituciones aliadas.

Hacia una gastronomía con futuro

El impulso a la formación gastronómica en Manabí no solo refuerza su candidatura como Región Mundial de Gastronomía 2026, sino que representa una apuesta concreta por el desarrollo local, la inclusión laboral y la valoración del patrimonio cultural inmaterial. Con universidades como socios estratégicos, el proyecto gana en legitimidad, calidad y sostenibilidad.

Ahora, el reto será garantizar la continuidad, monitorear el impacto y escalar el modelo a otras provincias. Mientras tanto, cientos de manabitas tendrán la oportunidad de convertir su pasión por la cocina en una herramienta de transformación personal y colectiva.

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