21 de abril de 1960: Brasilia, la capital que nació de un sueño modernista en el corazón de Brasil

El 21 de abril de 1960, Brasil inauguró Brasilia, una ciudad construida desde cero en 41 meses para convertirse en su nueva capital federal.

21 de abril de 1960: Brasilia, la capital que nació de un sueño modernista en el corazón de Brasil

Diseñada por el urbanista Lúcio Costa y el arquitecto Oscar Niemeyer, bajo la visión modernista del presidente Juscelino Kubitschek, esta obra maestra de concreto y audacia geopolítica fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987. A 64 años de su fundación, Prensa.ec analiza cómo este proyecto transformó la identidad brasileña y enfrentó críticas por su costo social.

La idea de trasladar la capital de Río de Janeiro al interior surgió en 1789, propuesta por el movimiento independentista Inconfidência Mineira. Sin embargo, fue Kubitschek quien la materializó en 1956 como parte de su plan “50 años en 5”. El objetivo: poblar el árido Planalto Central, reducir la influencia de las élites costeras y simbolizar un Brasil moderno. El presupuesto inicial: $1.5 mil millones (equivalente a $15 mil millones hoy).

El plano piloto de Lúcio Costa, ganador de un concurso en 1957, organizó la ciudad en forma de “avión” o “pájaro”, dividida en sectores administrativos, residenciales y comerciales. Niemeyer diseñó 80 edificios, entre ellos la Catedral Metropolitana (con 16 columnas que simbolizan manos hacia el cielo) y el Congreso Nacional (dos semiesferas invertidas). Más de 60,000 trabajadores, llamados “candangos”, levantaron la ciudad a un ritmo frenético: 1 edificio público cada 10 días.

21 de abril de 1960: Brasilia, la capital que nació de un sueño modernista en el corazón de Brasil

A las 09:30 horas del 21 de abril, Kubitschek cortó la cinta del Palacio da Alvorada, residencia presidencial. Asistieron 5,000 invitados, incluido el escritor francés André Malraux. La primera legislatura del Congreso se instaló ese mismo día, aunque solo el 10% de las viviendas planificadas estaban habitables. El traslado de funcionarios desde Río tomó 3 años, generando caos logístico.

Brasilia fue un triunfo simbólico: en 1970, su población superó el millón, y hoy alberga el 70% del PIB federal. No obstante, críticos señalan que el 80% de sus habitantes viven en “ciudades satélite” sin planificación, como Ceilândia y Taguatinga, creadas para obreros excluidos. En 2023, el Gini de desigualdad en Brasilia fue de 0.60, superior al promedio nacional (0.53).

La ciudad mantiene su estatus de ícono arquitectónico, atrayendo 1.2 millones de turistas anuales. Sin embargo, su diseño original —pensado para 500,000 habitantes— colapsa ante los 3 millones actuales. Proyectos como el Metrô de Brasilia (inaugurado en 2001) intentan paliar el tráfico, pero el 65% de los desplazamientos aún se hacen en auto.

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