Según Roberto Izurieta, director alterno del BID por Chile y Ecuador, el financiamiento incluye medicinas para enfermedades crónicas y equipamiento médico, con tasa preferencial y años de gracia.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó el 5 de noviembre de 2025 un crédito de 250 millones de dólares para fortalecer la respuesta sanitaria de emergencia en Ecuador, enfocado en el abastecimiento de medicinas para cáncer, diabetes e hipertensión, según informó Roberto Izurieta, director alterno del organismo por Chile y Ecuador, durante una entrevista en Teleamazonas.
Financiamiento para una emergencia sanitaria crítica
El paquete de 250 millones de dólares, aprobado por el directorio del BID tras una reunión entre el presidente Daniel Noboa y el vicepresidente del banco, Jordan Schwartz, en Washington, está diseñado exclusivamente para atender necesidades del sector salud. Según Izurieta, el monto incluye no solo medicamentos esenciales, sino también equipamiento médico y sistemas de información para optimizar los tratamientos de enfermedades no transmisibles.
De ese total, 50 millones de dólares estarán disponibles en los próximos días o semanas, y su distribución quedará a cargo del Ministerio de Salud y el Ministerio de Finanzas, en función de las urgencias actuales del sistema sanitario nacional.
Izurieta destacó que el crédito se otorga con tasa preferencial y años de gracia, un beneficio que refleja la confianza del organismo multilateral en la gestión económica del gobierno ecuatoriano y en la seriedad técnica de sus propuestas, especialmente en manos de funcionarias como la ministra de Economía y Finanzas, Saría Moya.

Confianza internacional y reformas estructurales
La aprobación acelerada del financiamiento no es un hecho aislado. Desde que asumió funciones, el gobierno de Noboa ha obtenido más de 3.000 millones de dólares en créditos del BID, destinados a sectores como energía, vivienda, seguridad y modernización institucional.
Un hito reciente fue la aprobación en junio de 400 millones de dólares para fortalecer el sistema de justicia, modernizar la Policía y combatir el lavado de activos —una decisión histórica, ya que los bancos de desarrollo tradicionalmente evitaban financiar temas de seguridad.
Según Izurieta, este giro se debe a la creciente amenaza del crimen organizado en la región, evidenciada en eventos como el ataque al Canal 10 en Ecuador o las crisis políticas en Perú. La Cumbre de Seguridad de Guayaquil, organizada con el BID y otros países, sentó las bases para una cooperación regional en esta materia.
Crecimiento, empleo y riesgo país
El director alterno del BID subrayó que la seguridad debe ir de la mano con el crecimiento económico. “Se necesita crecer para que exista empleo y los jóvenes no sean tentados por las bandas criminales”, afirmó.
En ese contexto, destacó que Ecuador podría crecer cerca del 4% en 2025, una proyección respaldada por la caída del índice de riesgo país a 693 puntos, el nivel más bajo en varios años. Este indicador no solo facilita el acceso a créditos baratos, sino que también reduce las tasas de interés para ciudadanos y empresas en préstamos cotidianos.
Izurieta insistió en que este avance depende de reformas regulatorias, legales y constitucionales que modernicen el país y lo hagan más atractivo para la inversión privada. “El Ecuador tiene todo para crecer”, concluyó.
Además, mencionó el respaldo de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, señalando la reciente visita de la secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, como una muestra del compromiso bilateral frente a amenazas transnacionales.
El crédito del BID no solo alivia una emergencia sanitaria, sino que refleja un momento de inflexión: la confianza internacional en Ecuador se reconstruye sobre la base de reformas, transparencia y una agenda de desarrollo integral. Ahora, el reto está en la implementación eficaz de estos recursos y en mantener el impulso reformista que ha abierto las puertas del financiamiento preferencial.






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