
¿Has notado que de repente los servidores públicos son más amables? ¿Que te atienden sin miradas de fastidio ni excusas? No es casualidad. Tras el anuncio del desenrolamiento de 5000 empleados públicos en Ecuador, muchas instituciones empezaron a mejorar su atención. Y aunque suene contradictorio, esta medida ha tenido un efecto positivo: el miedo al despido hizo que muchos funcionarios comiencen a cumplir con su deber como siempre debió ser.
Jimmy Jairala, director de Un Café con JJ, lo explica claro: “Esto debería ser normal. No debería ser noticia que los servidores públicos traten bien a los ciudadanos. Somos nosotros, los contribuyentes, quienes pagamos sus sueldos”. Pero la realidad es que aún falta mucho para que esta mejora sea constante y no solo una reacción a la crisis.
¿Será que solo con una amenaza bastaba para que cumplieran con su trabajo? O ¿es que nunca se les exigió hacerlo?



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