
¿En qué momento empezamos a aplaudir lo inaceptable? En Ecuador, medidas como el adelanto del décimo tercer sueldo se presentan como gestos de generosidad, pero coinciden con una consulta popular que servirá de termómetro electoral.
Expertos y analistas señalan que se trata de populismo, no de política pública sostenible. Mientras tanto, versiones oficiales sobre un supuesto atentado contra el presidente han sido desmentidas por informes policiales: no hubo disparos, solo una caravana presidencial que ingresó a una zona en protesta. Ese incidente fue usado luego para victimizar al poder y criminalizar la disidencia.
Lo más preocupante no es solo la manipulación desde el gobierno, sino el silencio cómplice de algunos medios que antes defendían derechos y hoy repiten el libreto oficial. La indignación ciudadana se diluye bajo el ruido planificado, mientras escándalos y casos de corrupción desaparecen en 24 horas.
Noris Arroyave lo advierte con claridad: sin indignación, no hay cambio posible. Este no es un llamado a la confrontación, sino a recuperar la capacidad crítica. Porque aceptar el abuso disfrazado de autoridad es renunciar al derecho a exigir un país mejor.






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