Diálogo sí, pero sin violencia ni condiciones

Diálogo sí, pero sin violencia ni condiciones

El país entero clama por paz, pero no una paz fingida que esconda la violencia cotidiana. Jimmy Jairala, director de Un Café con JJ, plantea con claridad: la Conaie dice estar dispuesta a dialogar, pero impone condiciones mientras persiste un paro que ya traspasó los límites de la protesta legítima.

Bloqueos, ataques a la policía y destrucción de bienes públicos y privados marcan un escenario que el gobierno rechaza: “No se puede dialogar bajo chantajes ni bajo el ruido de piedras y bombas molotov”.

Jairala subraya que un diálogo genuino exige buena fe, sin imposiciones previas ni amenazas de caos. Premiar la violencia con concesiones enviaría un mensaje peligroso: que destruir garantiza ganar. El Ecuador ya vivió las consecuencias de ceder ante el vandalismo.

Por eso, el llamado es firme: diálogo sí, pero sin condiciones, sin violencia y sin cálculos políticos. El gobierno debe mantener el orden, sí, pero también abrir espacios reales de conversación. La paz no se construye con miedo, sino con responsabilidad y respeto mutuo.

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