Descubre el Exclusivo Reino de Bután: La Tierra del Dragón

Bután, conocido como “Druk Yul” o la “Tierra del Dragón que truena”, es un reino misterioso enclavado en el Himalaya que cautiva a los viajeros con su singularidad y belleza natural. A pesar de ser uno de los destinos más caros del mundo, su tasa turística reducida a $100 diarios no disminuye el interés por explorar este fascinante país.

Descubre el Exclusivo Reino de Bután: La Tierra del Dragón

Bután, un país envuelto en mitos y leyendas, se enorgullece de su herencia cultural y religiosa. Conocido como “la Tierra del Dragón que truena”, este pequeño reino alberga a aproximadamente 800.000 habitantes en poco más de 38.000 km². La grandeza de su tesón por preservar su independencia y originalidad a lo largo de los siglos lo convierte en un destino único en el mundo.

A pesar de su tamaño, Bután tiene una rica historia y una profunda conexión con el budismo tibetano. Es el único país del mundo con el lamaísmo como religión oficial y una dinastía real, la Wangchuk, cuyos monarcas ostentan el título de “rey dragón”. Desde su bandera hasta sus tradiciones, el dragón está profundamente arraigado en la identidad butanesa.

Aterrizar en Paro, el único aeropuerto internacional de Bután, es el primer paso para descubrir las maravillas de este país. Con una altitud llevadera y un clima templado en primavera, los viajeros son recibidos con una sensación de alivio. Sin embargo, el acceso a Bután está restringido y regulado por un visado y una tasa diaria, lo que garantiza una experiencia turística exclusiva y preserva tanto la cultura como la naturaleza del país.

Explorar Paro es sumergirse en un mundo de encanto y tradición. Desde sus casas de madera hasta sus templos antiguos, cada rincón de la ciudad cuenta una historia fascinante. El templo Druk Choeding, construido en 1525, y el mercado popular ofrecen una visión única de la vida cotidiana en Paro, mientras que el imponente dzong de Paro transporta a los visitantes a tiempos pasados de fortaleza y esplendor.

El monasterio Taktsang, conocido como el Nido del Tigre, es otro punto destacado de Bután. Situado a 3120 metros de altitud, este santuario se eleva majestuosamente sobre el valle de Paro, ofreciendo a los viajeros una experiencia espiritual única.

Punakha, con su exuberante vegetación y su antigua fortaleza-monasterio, es otro tesoro esperando ser descubierto en el corazón de Bután. Su dzong, Rinchen Pung Dzong, es una maravilla arquitectónica que evoca la grandeza y la historia del país.

  • Bután es conocido como “Druk Yul” o la “Tierra del Dragón que truena”.
  • La tasa turística diaria en Bután es de $100 por persona, que no incluye alojamiento ni comidas.
  • Paro, con su templo Druk Choeding y su mercado popular, es un punto destacado para los visitantes.
  • El monasterio Taktsang, el Nido del Tigre, ofrece una experiencia espiritual única en lo alto de una montaña.

Fuente: Prensa.ec

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