
La Amazonía ecuatoriana dice “basta”. En una contundente declaración, Marlon Vargas, presidente de la CONAIE, afirmó que los pueblos y nacionalidades amazónicos rechazan cualquier nueva explotación petrolera o minera en sus territorios. Denunció más de 50 años de saqueo que han dejado ríos, cascadas y suelos contaminados, y han destruido la economía, la salud y la educación de las comunidades originarias.
“La Amazonía es digna”, enfatizó Vargas, al señalar que el gobierno ha intentado fragmentar y desmantelar las estructuras del movimiento indígena, pero que hoy se levantan con una voz unificada. Además, vinculó la defensa del territorio con una demanda nacional: que el salario básico en el Ecuador se eleve a $650, en respuesta al alza de los combustibles y al deterioro del poder adquisitivo.
Esta postura no solo plantea un límite ecológico, sino también una exigencia de justicia económica y reconocimiento de derechos colectivos. En un momento de tensión social, la Amazonía no pide permiso: exige respeto.
¿Está el país listo para escucharla?






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