El presidente Gabriel Boric destacó la relevancia histórica y estratégica de la obra, que conectará Punta Arenas con Puerto Williams, reduciendo tiempos de viaje y fortaleciendo la presencia estatal en la Patagonia.

El presidente de Chile, Gabriel Boric, encabezó este miércoles en Tierra del Fuego la ceremonia por la culminación de la etapa 10 de la ruta Vicuña-Yendegaia, un proyecto que construirá la carretera más austral del mundo. La obra, que reducirá en 12 horas el viaje a Puerto Williams y consolidará la conectividad terrestre en la región, refuerza la soberanía nacional y abre oportunidades para el turismo y la investigación antártica.
Un hito histórico en la Patagonia
Durante el acto, Boric rememoró los esfuerzos históricos por consolidar la presencia chilena en el extremo sur, desde la expedición de la goleta Ancud en 1843 hasta los desafíos del Fuerte Bulnes y Punta Arenas. “Durante décadas hubo dudas sobre si Chile podría mantener su soberanía aquí. Hoy, esta carretera simboliza que no solo lo logramos, sino que avanzamos hacia el futuro”, afirmó. El mandatario destacó que la ruta, gestionada por el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y el Ejército, forma parte de una visión de Estado que trasciende gobiernos, similar a la Carretera Austral o el puente Chacao.
Desafíos técnicos y humanos
Los 29 kilómetros restantes de la ruta, que cruzarán la cordillera Darwin, enfrentan condiciones extremas: vientos de más de 100 km/h, terrenos inestables y hallazgos arqueológicos de comunidades Yagán. Boric reconoció el sacrificio de trabajadores como Sebastián Cruchaga, quien pasó 40 días aislado en la zona: “Esta obra se construye con esfuerzo de chilenos de todo el país, desde Concepción hasta Punta Arenas”. El proyecto, iniciado en 1994, ha requerido ajustes constantes debido a imprevistos climáticos y logísticos, según informó el director de Vialidad de Magallanes.
Inclusión de pueblos originarios
El presidente enfatizó la importancia de integrar a las comunidades Yagán en el desarrollo regional, corrigiendo errores históricos como referirse a Cristina Calderón como “la última yagán”. “Los pueblos originarios no son estáticos; evolucionan y son parte activa de este proyecto”, señaló, tras recibir documentos que reivindican 7.000 años de presencia en el territorio. La ruta incluirá señalética cultural y espacios para preservar tradiciones, en coordinación con líderes locales como David Alday Chiguay.

Impacto económico y geopolítico
La conexión terrestre entre Punta Arenas y Puerto Williams —actualmente accesible solo por aire (vuelos limitados) o mar (30 horas)— dinamizará el comercio y el turismo. Boric proyectó que Puerto Williams, que ya cuenta con hospital, costanera y nuevo muelle, se posicionará como “puerta de entrada a la Antártida”, atrayendo proyectos científicos internacionales. El gobierno asegura que el desarrollo respetará el patrimonio natural, priorizando corredores ecológicos y regulaciones ambientales.
Con el 85% de la ruta ya ejecutado, Chile se acerca a un sueño centenario: unir su territorio más austral mediante una infraestructura que combina ingeniería, historia y soberanía. Los próximos tres tramos, que se construirán en paralelo, definirán el legado de una obra que, según Boric, “nos enseña que, cuando el país se une, no hay desafío imposible”.







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