Andrea Escobar explica los usos y abusos de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial se ha vuelto omnipresente en nuestras vidas, desde asistentes de voz hasta recomendaciones personalizadas. Sin embargo, su rápida adopción también plantea interrogantes éticos.

Para abordar este tema, entrevistamos a Andrea Escobar, científica de datos especializada en inteligencia artificial. Escobar define la IA como tecnología que permite a las máquinas aprender y realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana.

Explica que hay varias ramas de la IA como el aprendizaje automático o “machine learning”, que analiza datos para identificar patrones y tomar decisiones. Otro campo es el procesamiento de lenguaje natural, que permite la interacción conversacional humano-máquina.

Según Escobar, la IA tuvo un impulso en la década de 1950 pero decayó por limitaciones algorítmicas. Resurgió en los 90 gracias a avances como la victoria de la IA Deep Blue sobre el campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov en 1997. Hoy su auge se debe al enorme volumen de datos generados y a algoritmos más potentes.

La entrevistada destaca aplicaciones de la IA como diagnósticos médicos más precisos al analizar imágenes, o la posible detección temprana de enfermedades cardíacas con relojes inteligentes. En finanzas, puede sugerir inversiones analizando variables macroeconómicas.

Sin embargo, Escobar advierte que la IA también plantea dilemas éticos. Un caso fue un chatbot de Microsoft que empezó a publicar contenido racista debido a cómo fue entrenado con datos no apropiados. Otro ejemplo fue un algoritmo de contratación sesgado contra candidatas mujeres.

La especialista recomienda que los desarrolladores de IA actúen responsablemente al seleccionar los datos de entrenamiento, y eviten perpetuar sesgos. Además, deben proteger la privacidad de los usuarios, pues muchas aplicaciones gratuitas monetizan los datos personales.

Sobre el impacto laboral de la IA, señala que automatizará trabajos rutinarios, pero también creará nuevas oportunidades como científicos de datos. Aconseja adaptarse aprendiendo habilidades tecnológicas en lugar de temerle. Considera que en Ecuador la adopción de IA está rezagada, pero avanza con nuevos programas de estudios.

Finalmente, estima que en 10 años habrá igualdad de género entre profesionales de la IA, frente al actual predominio masculino. Prevé innovaciones como vehículos autónomos y publicidad personalizada por IA. Pero para un desarrollo ético, debemos encontrar el equilibrio entre potenciar sus beneficios y mitigar riesgos potenciales.

Fuente: Segmento Notificaciones | prensa.ec

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