Madres chinas viajan a esta isla del Pacífico para que sus hijos obtengan la ciudadanía estadounidense, desafiando políticas migratorias y generando debate.
Saipán, la capital de las Islas Marianas del Norte, es conocida por sus playas paradisíacas y su belleza natural. Sin embargo, para muchas mujeres chinas, este territorio estadounidense se ha convertido en un destino estratégico: dar a luz aquí garantiza a sus hijos la ciudadanía estadounidense. Este fenómeno, conocido como “turismo de maternidad”, ha generado controversia y desafíos tanto para las autoridades locales como para el sistema migratorio de Estados Unidos.

En los últimos años, Saipán ha experimentado un aumento significativo en el número de madres chinas que viajan específicamente para dar a luz en suelo estadounidense. Según datos oficiales, desde 2009 más de 3,300 bebés han nacido en la isla de madres chinas. Este fenómeno alcanzó su punto máximo en 2017 y 2018, con más de 500 nacimientos anuales, superando incluso el número de bebés nacidos de mujeres locales.
El atractivo de Saipán radica en su política de visa. Desde 2019, los ciudadanos chinos pueden ingresar a la isla sin visa por hasta 14 días bajo un programa de exención. Antes de esa fecha, el período permitido era de 45 días, lo que facilitaba aún más el turismo de maternidad. Para muchas mujeres, como Ye, una madre que prefirió usar solo su apellido para proteger su identidad, Saipán es una opción rápida y accesible. “No tuve tiempo de solicitar una visa porque implica un tiempo de espera. El embarazo fue una sorpresa. Elegí este lugar porque era el más rápido para lograr lo que quería”, explica Ye, quien actualmente está tramitando el pasaporte estadounidense para su hija de un mes.
Este fenómeno no está exento de complicaciones. El gobernador de Saipán, Arnold Palacios, ha señalado que atender a estas madres representa un desafío para el personal hospitalario. “Cuando estas mujeres llegan para dar a luz, no tienen registros prenatales. No sabemos si se trata de un parto de alto riesgo o no”, afirma. Además, el turismo de maternidad ha generado preocupaciones sobre la explotación del sistema de ciudadanía por nacimiento, un derecho garantizado por la Constitución de Estados Unidos.

El tema ha encendido el debate en Estados Unidos, donde algunos sectores conservadores argumentan que la ciudadanía por nacimiento fomenta la inmigración ilegal y es explotada por extranjeros. Durante su presidencia, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para poner fin a esta práctica, calificándola de “absolutamente ridícula”. Aunque la orden fue impugnada en los tribunales, el tema sigue siendo polémico.
Ye, como muchas otras madres, teme que las políticas cambien. “Temo que la política se vea afectada ahora que Trump es presidente, así que pagué extra para obtener el pasaporte más rápido”, confiesa.
El turismo de maternidad en Saipán plantea preguntas complejas sobre la migración, los derechos de ciudadanía y las desigualdades globales. Mientras algunas mujeres ven en este fenómeno una oportunidad para brindar un futuro mejor a sus hijos, otros lo consideran una explotación del sistema. ¿Es el turismo de maternidad una solución legítima para escapar de las presiones sociales y económicas, o una práctica que socava los principios de la ciudadanía?




Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.