
Un túnel clandestino bajo el Mediterráneo ha sorprendido a las autoridades. Conectaba una antigua fábrica de cerveza en Ceuta con Marruecos y era utilizado para traficar hachís y migrantes. Revelado gracias a la confesión de un narcotraficante detenido, este pasadizo obligaba a sus usuarios a arrastrarse de rodillas debido a su estrechez. Con la connivencia de guardias civiles corruptos, que cobraban hasta 100.000 euros por envío, la red movió decenas de miles de kilos de droga hacia la península. Un descubrimiento que pone de manifiesto la complejidad del crimen organizado.

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