La medida, que entrará en vigor en marzo de 2026, busca combatir la adicción a redes sociales entre estudiantes surcoreanos y mejora su concentración académica.

El parlamento surcoreano aprobó el miércoles 27 de agosto de 2025 un proyecto de ley que prohíbe el uso de teléfonos móviles y dispositivos digitales en las aulas escolares a nivel nacional. La normativa, que entrará en vigor en marzo de 2026, responde a crecientes preocupaciones sobre el impacto del uso excesivo de redes sociales en la salud mental y el rendimiento académico de los jóvenes, posicionando a Corea del Sur como uno de los países más avanzados en regulación tecnológica educativa.
Contexto legislativo y alcance de la medida
La prohibición, aprobada con apoyo bipartidista en el parlamento surcoreano, formaliza prácticas que ya estaban implementando muchas escuelas del país de manera independiente. Según documentos oficiales citados por Reuters, la ley establece que los dispositivos móviles no podrán utilizarse durante las horas de clase, permitiendo excepciones específicas para estudiantes con discapacidades o cuando los dispositivos sean requeridos con fines educativos directos.
Corea del Sur se une así a un creciente movimiento global que incluye medidas similares en países como Australia, que recientemente amplió su prohibición de redes sociales para adolescentes, y los Países Bajos, donde un estudio de julio de 2025 demostró mejoras en la concentración estudiantil tras implementar una prohibición nacional de teléfonos en escuelas.
Preocupaciones sobre el uso de redes sociales
La decisión legislativa se fundamenta en datos preocupantes sobre el consumo tecnológico entre jóvenes surcoreanos. Según el Centro de Investigación Pew con sede en Estados Unidos, el 99% de los surcoreanos están conectados a internet y el 98% posee un smartphone, la tasa más alta entre los 27 países analizados en 2022 y 2023.
Una encuesta realizada el año pasado por el Ministerio de Educación surcoreano reveló que el 37% de los estudiantes de secundaria y bachillerato considera que las redes sociales afectan negativamente sus vidas diarias, mientras que el 22% experimenta ansiedad cuando no puede acceder a sus cuentas. Cho Jung-hun, legislador del Partido del Poder Popular y patrocinador del proyecto de ley, expresó durante el debate parlamentario: “Nuestros jóvenes tienen los ojos rojos cada mañana. Están en Instagram hasta las 2 o 3 de la madrugada”.

Perspectivas de apoyo y oposición
La medida ha recibido respaldo transversal en el espectro político surcoreano, reflejado en el voto bipartidista que la aprobó. Legisladores de ambos lados del pasillo parlamentario coinciden en que la adicción a las redes sociales entre los jóvenes ha alcanzado niveles “serios”, según las palabras del propio Cho Jung-hun.
No obstante, la prohibición enfrenta críticas de algunos grupos de defensa de los derechos juveniles, quienes argumentan que restringir el acceso a dispositivos móviles violaría los derechos humanos de los niños. Estos grupos sostienen que en lugar de prohibiciones absolutas, se deberían implementar programas educativos sobre uso responsable de la tecnología.
Comparación internacional y tendencias globales
Corea del Sur se suma a una tendencia creciente de regulación tecnológica en entornos educativos. Países como Francia, Inglaterra y Bélgica ya implementaron prohibiciones parciales o totales de teléfonos móviles en escuelas en años anteriores. El caso surcoreano destaca por su enfoque integral y por surgir en uno de los países con mayor penetración tecnológica del mundo.
Los expertos señalan que la efectividad de estas medidas dependerá en gran medida de su implementación y de los programas complementarios que acompañen la prohibición. Algunos educadores surcoreanos han expresado que la ley debe ir acompañada de estrategias para enseñar a los estudiantes a gestionar su tiempo digital de manera responsable.
La prohibición de teléfonos móviles en aulas representa un esfuerzo significativo para reequilibrar la relación entre educación y tecnología en uno de los países más digitalizados del mundo. Mientras los legisladores surcoreanos confían en que esta medida mejorará la concentración estudiantil y reducirá la ansiedad relacionada con redes sociales, el éxito real dependerá de su implementación y del apoyo a docentes y familias en la educación digital de los jóvenes. En un mundo cada vez más conectado, Corea del Sur asume un papel pionero en definir los límites saludables entre tecnología y aprendizaje.






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