Con un crecimiento del 331% en enero de 2025, el cacao se posiciona como el segundo producto de exportación no petrolero de Ecuador, generando US$ 517,1 millones y consolidándose como un pilar clave de la economía nacional.
El cacao ecuatoriano está viviendo su momento dorado. En enero de 2025, las exportaciones de este producto alcanzaron los US$ 517,1 millones, superando al banano y acercándose al camarón como uno de los principales generadores de divisas para el país. Con precios internacionales que rondan los US$ 10,361 por tonelada, el cacao no solo está impulsando la economía, sino también redefiniendo el mapa de las exportaciones ecuatorianas. ¿Estamos ante el surgimiento de un nuevo líder en el sector agroexportador?

El cacao ha demostrado ser uno de los productos más dinámicos y rentables de la economía ecuatoriana. Según las cifras del Banco Central, en enero de 2025 las exportaciones de cacao y sus derivados crecieron un impresionante 331% en comparación con el mismo mes del año anterior, pasando de US$ 119,8 millones a US$ 517,1 millones. Este crecimiento no solo refleja el aumento en los precios internacionales, que alcanzaron un récord de US$ 10,361 por tonelada, sino también la creciente demanda global por el cacao fino de aroma, un producto en el que Ecuador es líder mundial.
Este desempeño ha permitido que el cacao se consolide como el segundo producto de exportación no petrolero del país, solo detrás del camarón, que generó US$ 596,2 millones en el mismo período. Además, el cacao ha logrado desplazar al banano, que tradicionalmente ha sido uno de los pilares de las exportaciones ecuatorianas, pero que en enero de 2025 registró ingresos de US$ 353,3 millones.
El auge del cacao no es casual. Ecuador es reconocido a nivel mundial por producir cacao fino de aroma, una variedad altamente valorada por la industria chocolatera internacional. Este producto, que representa el 70% de las exportaciones de cacao del país, ha encontrado un mercado creciente en Europa, Asia y Norteamérica, donde los consumidores buscan chocolates de alta calidad y origen sostenible.

Además, el aumento en los precios internacionales ha sido un factor clave. En enero de 2024, el precio por tonelada de cacao era de US$ 4,260, mientras que en enero de 2025 alcanzó los US$ 10,361. Este incremento se debe, en parte, a la escasez global de cacao causada por problemas climáticos en África Occidental, principal región productora del mundo. Ecuador, con su clima favorable y su capacidad para producir cacao de alta calidad, ha sabido aprovechar esta coyuntura.
El éxito del cacao no solo beneficia a los exportadores, sino también a miles de pequeños y medianos productores que dependen de este cultivo. Según el Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca, el cacao genera empleo directo e indirecto para más de 100,000 familias en las zonas rurales del país. Además, el crecimiento de este sector está impulsando la inversión en infraestructura y tecnología, lo que podría mejorar aún más la productividad y la calidad del cacao ecuatoriano.
Por otro lado, el cacao está contribuyendo a diversificar la matriz exportadora del país, tradicionalmente dependiente del petróleo y el camarón. En enero de 2025, las exportaciones no petroleras alcanzaron los US$ 2,300 millones, un aumento del 35% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este desempeño ha sido destacado por la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), que calificó a enero de 2025 como “el enero que generó la mayor cantidad de divisas en los últimos 25 años”.
Aunque el cacao es el protagonista indiscutible de las exportaciones tradicionales, otros productos también están mostrando un crecimiento prometedor. Las frutas, por ejemplo, registraron un aumento del 60% en sus exportaciones, pasando de US$ 22,5 millones en enero de 2024 a US$ 36,2 millones en enero de 2025. Entre ellas, la pitahaya ha destacado por su expansión a nuevos mercados como Canadá, Emiratos Árabes Unidos y Uruguay.
Sin embargo, el cacao enfrenta desafíos. La competencia internacional, los cambios climáticos y la necesidad de mejorar la productividad son factores que podrían afectar su crecimiento en el futuro. Para mantener su liderazgo, Ecuador debe seguir invirtiendo en investigación, desarrollo y sostenibilidad, asegurando que su cacao siga siendo sinónimo de calidad y responsabilidad ambiental.
El cacao ecuatoriano está escribiendo un nuevo capítulo en la historia de las exportaciones del país. Con cifras récord y una demanda global en alza, este producto se ha convertido en un símbolo de la capacidad de Ecuador para competir en los mercados internacionales. Pero la pregunta que queda en el aire es: ¿Podrá el cacao mantener este ritmo y convertirse en el principal producto de exportación no petrolero del país, o deberá enfrentar nuevos desafíos en un mercado global cada vez más competitivo?






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