El Banco Central de China prioriza una política monetaria moderadamente flexible y medidas para estabilizar el crecimiento económico.
Frente a una economía global en desaceleración, el Banco Popular de China (BPC) ha delineado una estrategia monetaria moderadamente flexible para 2025, con el objetivo de fomentar el crecimiento y mitigar los riesgos financieros.

El Banco Popular de China (BPC) presentó su hoja de ruta económica para 2025, enfocándose en una política monetaria más flexible y la estabilización de los principales indicadores económicos. Esta decisión refleja un esfuerzo por contrarrestar las presiones internas y externas que afectan el desempeño de la segunda economía más grande del mundo.
En un comunicado oficial, el BPC afirmó que “la estabilidad económica será nuestra máxima prioridad”. Entre las principales medidas anunciadas se encuentran la reducción de las tasas de interés, el fortalecimiento del crédito en sectores clave como la infraestructura y la manufactura avanzada, y el apoyo a las pequeñas y medianas empresas.
Expertos señalan que estas políticas buscan enfrentar retos como la desaceleración de la demanda global y el endeudamiento interno. Según Wang Yiming, miembro del Comité de Políticas Monetarias del BPC, “una política monetaria moderadamente flexible permitirá un crecimiento sostenido sin descuidar la estabilidad financiera”.

China ha registrado un crecimiento moderado del PIB en 2024, alcanzando un 4.6%, por debajo de las expectativas del 5%. En este contexto, la flexibilización monetaria pretende dinamizar sectores estratégicos y alentar el consumo interno. Además, el gobierno ha ratificado su compromiso de mantener un yuan estable y reforzar la internacionalización de su moneda en el comercio global.
Por otro lado, el BPC también enfatizó la importancia de gestionar riesgos financieros, especialmente aquellos asociados con la deuda local y el sector inmobiliario, dos de los mayores desafíos estructurales de la economía china.
Estas medidas económicas no solo tienen implicaciones locales, sino que también podrían influir en los mercados internacionales, considerando que China es un pilar del comercio global. La estabilidad de su economía será determinante para contrarrestar la desaceleración económica mundial.
Las decisiones económicas de China en 2025 marcarán el rumbo de los mercados globales. ¿Cómo deberían responder otras economías ante estos cambios estratégicos?
Fuente: prensa.ec






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