Ecuador ha dado un paso significativo en la conservación ambiental al completar un canje de deuda por naturaleza, que permitirá destinar 460 millones de dólares a la protección de la Amazonía durante los próximos 17 años. Este acuerdo, anunciado por el gobierno de Daniel Noboa, consiste en el intercambio de 1.527 millones de dólares en bonos internacionales por un nuevo préstamo de 1.000 millones con vencimiento en 2041, avalado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (DFC).

El Fondo Biocorredor Amazónico, creado con estos recursos, financiará la conservación de 4,6 millones de hectáreas protegidas y otras 1,8 millones por proteger, así como la protección de 18.000 kilómetros de ríos. Este proyecto, desarrollado en colaboración con The Nature Conservancy (TNC), busca contrarrestar los efectos devastadores de la minería ilegal, la deforestación y la contaminación en la región.
Aunque el acuerdo reduce la deuda externa en 500 millones de dólares, expertos como Jaime Carrera, del Observatorio de Política Fiscal, advierten que no generará recursos adicionales para áreas clave como salud o educación, sino que evitará la contratación de más deuda para el pago del capital.
Esta operación, la segunda del país tras el canje de deuda para proteger las Islas Galápagos en 2023, destaca como el mayor fondo jamás creado mediante este mecanismo. Según TNC, este modelo ya ha beneficiado a países como Belice y Barbados, generando fondos destinados exclusivamente a la conservación ambiental.

La Amazonía ecuatoriana, hogar de 11 pueblos indígenas, almacena 76.000 millones de toneladas métricas de carbono y regula el clima global. Protegerla no solo es una prioridad nacional, sino un compromiso global. ¿Deberían otros países seguir el ejemplo de Ecuador para preservar el medioambiente y aliviar su deuda?
Fuente: prensa.ec

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