EE.UU. justifica sanciones a Venezuela ante el Consejo de Seguridad de la ONU

El embajador Mike Waltz acusó a Nicolás Maduro de liderar una “organización terrorista” y defendió el bloqueo naval en el Caribe. Alertó sobre nexos con Hezbolá y tráfico de drogas.

EE.UU. justifica sanciones a Venezuela ante el Consejo de Seguridad de la ONU

El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, defendió las sanciones y operaciones militares en el Caribe contra Venezuela durante una reunión del Consejo de Seguridad. Waltz calificó al presidente Nicolás Maduro como “fugitivo de la justicia” y jefe del “Cartel de los Soles”, al que designó como organización terrorista. Su discurso, que incluyó acusaciones de tráfico de drogas, colaboración con grupos como Hezbolá e Irán, y la justificación del bloqueo de buques petroleros, busca reforzar la postura de EE.UU. ante una crisis que, según Washington, amenaza la seguridad regional y global.

Maduro como “jefe de organización terrorista”

Waltz reiteró que Estados Unidos no reconoce a Maduro como líder legítimo, señalando que su régimen “robó las elecciones” y financia actividades ilícitas mediante la venta de petróleo sancionado. Citó un informe de 2025 de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC) que identifica a Venezuela como la principal ruta de tráfico de estupefacientes hacia EE.UU. y Europa. “El pueblo venezolano merece algo mejor que esta dictadura socialista”, afirmó, vinculando los ingresos petroleros al financiamiento del “Cartel de los Soles” y el “Tren de Aragua”, grupos designados como terroristas por Washington.

Bloqueo naval y cumplimiento de sanciones

El diplomático justificó las operaciones militares en aguas internacionales para interceptar buques petroleros sancionados, argumentando que “si no se hacen cumplir, las sanciones son palabras vacías”. Waltz destacó que el petróleo venezolano no solo sostiene a Maduro, sino que alimenta redes criminales que “actúan con impunidad en el hemisferio”. Según datos estadounidenses no verificados públicamente, estas operaciones habrían incautado 4 millones de barriles desde noviembre. Expertos en derecho marítimo cuestionan la legalidad de estas acciones bajo la Convención de Ginebra, pero Waltz insistió: “Protegeremos nuestras fronteras y a nuestro pueblo”.

Nexos con actores extrarregionales

Waltz acusó a Maduro de albergar a grupos como Hezbolá, milicias libanesas y disidentes de las FARC, permitiéndoles operar “sin trabas” en territorio venezolano. Mencionó que Irán ha incrementado su presencia en la región mediante cooperación militar y económica, lo que calificó como una “amenaza híbrida” que combina narcotráfico y terrorismo. Estas afirmaciones coinciden con reportes de inteligencia desclasificados parcialmente por el gobierno de Trump, aunque no se presentaron pruebas concretas durante la reunión. La embajada iraní en la ONU rechazó previamente dichos señalamientos como “guerra psicológica”.

EE.UU. justifica sanciones a Venezuela ante el Consejo de Seguridad de la ONU

Tensión en el Consejo de Seguridad

La intervención de Waltz contrastó con la denuncia previa de Venezuela, que acusó a EE.UU. de “piratería de Estado”. Mientras Washington usó su poder para bloquear resoluciones que condenaran sus operaciones, países como Rusia y China respaldaron críticas al unilateralismo estadounidense. Analistas señalan que el Consejo de Seguridad enfrenta una crisis de credibilidad, con miembros permanentes priorizando intereses geopolíticos sobre el derecho internacional. Waltz, no obstante, defendió que “la mayor amenaza para América Latina son los carteles, no las sanciones”.

Cierre: La postura de EE.UU. refleja una estrategia de endurecimiento hacia Venezuela bajo la administración Trump, con implicaciones legales y diplomáticas globales. Mientras Caracas insiste en su derecho a la autodeterminación, Washington apuesta por aislar al régimen de Maduro mediante coerción económica y militar. La ONU, dividida, enfrenta el desafío de mediar en un conflicto que podría escalar en el Caribe, una zona crítica para el comercio mundial. La comunidad internacional observa con preocupación cómo el principio de no intervención choca con la lucha contra el crimen transnacional.

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