El presidente Gustavo Petro vinculó el arte con la construcción de paz y anunció cobertura nacional para medio millón de estudiantes en colegios públicos.

El presidente Gustavo Petro sancionó este martes en Bogotá la Ley Artes al Aula, una iniciativa que busca integrar la educación artística en colegios públicos como herramienta para construir paz y transformar la sociedad colombiana. Durante el acto, Petro criticó la represión policial contra manifestaciones artísticas, destacó experiencias previas como el programa Bogotá Humana y subrayó la necesidad de políticas culturales permanentes para superar la violencia. La ley, que beneficiará a 3.500 instituciones educativas, plantea un cambio estructural en la formación de nuevas generaciones.
Crítica a la represión y defensa del arte como derecho
Petro abrió su discurso recordando los hechos violentos ocurridos horas antes en Corferias, donde una protesta artística contra la Expo Defensa fue dispersada con gas lacrimógeno por orden del alcalde de Bogotá. “Un joven recibió un disparo en el ojo. Esto no puede suceder en una democracia”, afirmó, diferenciando su gobierno del de su antecesor, Iván Duque. El mandatario exigió al Ministerio de Defensa investigar el uso “inconstitucional” de la fuerza policial contra manifestaciones pacíficas, reiterando que el arte y la protesta son derechos fundamentales.
El episodio sirvió para contextualizar la urgencia de la nueva ley: “La guerra total es el suicidio de una sociedad. El arte nos ofrece otro camino”, sostuvo Petro, vinculando la educación cultural con la prevención de la violencia. Según datos del Ministerio de Cultura, Colombia registra una tasa de homicidios de 25 por cada 100.000 habitantes, cifra que el gobierno busca reducir mediante enfoques integrales como este.
De Bogotá Humana a la escala nacional: Un proyecto reactivado
El presidente rescató su experiencia como alcalde de Bogotá (2012-2015), cuando implementó el programa Bogotá Humana, que benefició a 90.000 estudiantes con talleres de música, teatro y circo. “Creamos 19 centros artísticos y generamos no solo artistas, sino público”, explicó. Sin embargo, reconoció que la iniciativa se descontinuó bajo administraciones posteriores.
La Ley Artes al Aula busca corregir esa esporadicidad. Con una inversión estimada de $200.000 millones de pesos anuales, el programa escalará a 730 municipios y 3.500 colegios, triplicando la dotación de instrumentos musicales y capacitando a 10.000 docentes. “No es solo enseñar teoría musical, sino construir comunidad. En Ciudad Bolívar, niñas con violines transformaron la percepción de sus barrios”, ejemplificó Petro, aludiendo a casos como el grupo de rap Samurái, surgido en ese contexto y cuyo líder fue asesinado en 2018.
Arte y paz: Una conexión histórica
Petro situó la ley en un marco histórico y antropológico: “Hace 20.000 años, en Chiribiquete, las pinturas rupestres ya expresaban sensibilidad. Eso nos mantuvo vivos como especie”. Para el mandatario, el arte no es un lujo, sino un mecanismo de supervivencia que fomenta la empatía: “Un ciudadano formado en arte no matará a su vecino ni permitirá genocidios”.
Esta visión se alinea con estudios de la UNESCO, que señalan que la educación artística reduce un 30% los índices de violencia escolar en contextos postconflicto. La ministra de Cultura, Patricia Ariza, destacó durante el evento que el programa incluirá expresiones diversas: desde lo andino y caribeño hasta lo urbano, “porque Colombia tiene 130 genes culturales en su sangre”.
Desafíos: ¿Cómo garantizar la continuidad?
Pese al optimismo, expertos advierten riesgos. Juan Carlos Restrepo, politólogo de la Universidad Nacional, señala que “la desfinanciación ha matado iniciativas similares”. Petro reconoció el reto: “Ya no depende de un alcalde o presidente; la ley obliga a mantenerla”. Sin embargo, la contraloría aún no define mecanismos de auditoría para evitar desvíos.
Otro punto crítico es la articulación con comunidades. Durante la conmemoración de los 500 años de Santa Marta, una obra coreografiada por Ariza —que fusionaba cumbia y danzas tayronas— no llegó al público local. “Si no hay público, no hay arte”, admitió Petro, prometiendo transmisiones regionales vía Canal Capital.

La Ley Artes al Aula representa un giro en la política cultural colombiana, al vincular explícitamente arte y construcción de paz. Su éxito dependerá de la institucionalización y la participación ciudadana. Como recordó Petro, citando a las pinturas de Chiribiquete: “Lo que nos queda como humanidad no son los edificios, sino el arte. Es nuestra trascendencia”.






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