Andersson Boscán detalla los motivos de la crisis en el medio digital ecuatoriano y confirma su permanencia al frente del programa Café de la Posta.

El medio digital ecuatoriano Café la Posta suspendió sus operaciones temporalmente la semana pasada debido a un desacuerdo estratégico entre sus socios fundadores, Andersson Boscán y Luis Eduardo Vivanco. La decisión, que dejó en incertidumbre a sus empleados y su audiencia, refleja tensiones tras la reciente entrada de nuevos inversionistas. Boscán confirmó su continuidad en el programa insignia del medio, mientras Vivanco y otros se retiran. El caso pone en debate la autonomía editorial frente a intereses corporativos en un referente del periodismo independiente de Ecuador.
Orígenes de la crisis: un choque de visiones
Según el relato de Boscán en su reaparición en redes sociales, la ruptura surgió de diferencias irreconciliables sobre el rumbo de la empresa tras su adquisición por nuevos dueños. “Los nuevos propietarios no entendieron que compraron una compañía, no las opiniones de quienes trabajan en ella”, afirmó. El conflicto escaló mediante intercambios por WhatsApp, evitando un diálogo presencial que, en sus palabras, “hubiera requerido personalidades no violentas para resolver”.
La paralización del medio —incluso de su señal en vivo— generó preocupación en socios comerciales y audiencia. Boscán rechazó atribuirlo a “problemas técnicos”, como se especuló inicialmente, y asumió responsabilidad pública: “Sería faltarles el respeto”.
Consecuencias: empleos, audiencia y reconstrucción
El paro afectó directamente a varias familias vinculadas al medio, según Boscán, mientras clientes exigían explicaciones y competidores analizaban el vacío informativo. A diferencia de otras crisis mediáticas, el caso se viralizó en redes sociales, convirtiéndose en trending topic en Ecuador.
Tras negociaciones, Vivanco y la exdirectora de operaciones Mónica Velazquez, decidieron renunciar para evitar mayores enfrentamientos. Boscán, único socio visible restante, estableció una condición para continuar: “Yo me quedo en tanto decida los temas, invitados y formato de mi programa, como siempre he hecho”.
Nuevo rumbo: autonomía editorial en entredicho
A partir de esta semana, Café la Posta operará con un nuevo editor general designado por la propiedad. Boscán aclaró que no lidera la línea editorial desde 2019-2020, pero insistió en que el medio debe cumplir su “promesa de marca”: periodismo crítico e independiente.
“La Posta son ustedes, la audiencia que confía en que contaremos historias que otros no se atreven”, sostuvo. Sin embargo, la salida de figuras clave como Vivanco —socio desde la fundación en 2017— genera dudas sobre la coherencia del proyecto. Analistas señalan que el caso refleja un patrón en medios latinoamericanos donde cambios accionariales tensionan la independencia informativa.

Reflexión final: ¿Hacia dónde va el periodismo digital?
La crisis de Café la Posta trasciende lo empresarial: pone en tensión la sostenibilidad de modelos periodísticos basados en personalidades frente a presiones financieras. Mientras Boscán apela a la lealtad de su audiencia, expertos advierten que sin transparencia en la gobernanza, incluso los medios más influyentes pueden perder credibilidad.
El futuro del medio dependerá de su capacidad para equilibrar viabilidad económica y rigor informativo. Como escribió el periodista chileno Alberto Mayol en un análisis reciente: “Cuando el capital define la agenda, el periodismo se ahoga en sus propias contradicciones”.






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