Rodrigo Paz asume la presidencia de Bolivia con un llamado a la unidad y la reforma del Estado

En un discurso marcado por la crítica al pasado reciente y una agenda de reconstrucción institucional, el nuevo mandatario plantea un giro hacia la apertura económica, la lucha contra la corrupción y la integración internacional.

Rodrigo Paz asume la presidencia de Bolivia con un llamado a la unidad y la reforma del Estado

Rodrigo Paz Pereira asumió este domingo 9 de noviembre de 2025 como presidente del Estado Plurinacional de Bolivia en una ceremonia multilateral en La Paz, tras una transición democrática respaldada por observadores internacionales. Su discurso inaugural, pronunciado ante más de 70 delegaciones extranjeras y líderes regionales, marcó un giro ideológico respecto a los últimos 20 años de gobierno, con un enfoque en la reforma del Estado, la recuperación económica y la restauración de la confianza democrática. La relevancia del acto radica en su proyección como punto de inflexión para la política boliviana y su impacto en la geopolítica sudamericana.

Un discurso de ruptura con el pasado reciente

Rodrigo Paz inició su alocución con un amplio reconocimiento a los países que acogieron a su familia durante el exilio —Argentina, Chile y Ecuador entre ellos— y a las delegaciones internacionales presentes, incluyendo a representantes de la Unión Europea, Estados Unidos, China, Japón y naciones latinoamericanas. Sin embargo, rápidamente marcó distancia con las gestiones anteriores, calificando el legado recibido como “el peor en cuatro décadas”: una economía quebrada, reservas internacionales mínimas, inflación galopante, escasez de combustibles y un Estado “paralizado” por la burocracia y la politización.

En un tono firme, denunció el “malgasto de 60 000 millones de dólares del gas” y una deuda acumulada de más de 40 000 millones de dólares, tanto interna como externa. “Nos traicionaron”, afirmó, señalando que la pobreza actual se debe a decisiones políticas que priorizaron el control sobre el desarrollo.

Rodrigo Paz asume la presidencia de Bolivia con un llamado a la unidad y la reforma del Estado

La propuesta: un “capitalismo para todos” y un Estado al servicio del pueblo

Paz presentó cuatro ejes programáticos centrales. El primero es la promoción de un “capitalismo para todos”, entendido como un modelo económico que facilite el acceso al crédito, reduzca la informalidad —actualmente en el 85%— y haga “barata la formalidad” para emprendedores y microempresarios. El segundo eje es la profundización de las autonomías regionales y un nuevo pacto fiscal, con una visión federal a mediano plazo.

El tercer pilar es la lucha contra lo que llamó el “Estado Tranca”: una burocracia ineficiente, corrupta y opaca que obstaculiza la vida cotidiana de los ciudadanos. Como ejemplo inmediato, anunció la entrada de combustibles desde fronteras vecinas para aliviar las filas interminables en estaciones de servicio y advirtió a entidades como YPFB y ANH de consecuencias legales si no cumplen con su deber.

Finalmente, planteó una apertura internacional sin “ataduras ideológicas”, reafirmando que Bolivia “vuelve al mundo y el mundo vuelve a Bolivia”. En ese sentido, prometió restaurar el prestigio del pasaporte boliviano y posicionar al país como un “punto de encuentro, no de confrontación” en América Latina.

Reforma institucional y el Acuerdo Nacional del Bicentenario

Uno de los anuncios más concretos fue la reducción de ministerios innecesarios y la eliminación de cargos políticos partidarios en la administración pública. “El Estado debe trabajar para vos, no vos para el Estado”, enfatizó. Además, propuso un “Acuerdo Nacional del Bicentenario” que incluya a fuerzas políticas, organizaciones sociales y actores económicos para diseñar reformas profundas en justicia, educación, energía, medio ambiente y tecnología.

Este pacto, según Paz, sentará las bases del “tricentenario” de Bolivia y evitará que se repita el “fracaso geopolítico” del bicentenario, cuando solo un presidente vecino asistió a los actos oficiales. “Hoy estamos construyendo la fundación de los próximos 100 años”, señaló.

Compromiso ambiental y tecnológico con enfoque soberano

Aunque crítico del modelo anterior, Paz no descartó el respeto por la naturaleza. Al contrario, anunció un “gobierno verde” que vincule el crecimiento económico con la protección de ríos, bosques y glaciares. Además, prometió abrir el mercado a empresas de internet satelital para garantizar conectividad en todo el territorio, especialmente en zonas rurales.

Reiteró el respeto a la propiedad privada y la seguridad jurídica como condiciones para atraer inversión. “Si no es tuyo, ¿para qué vas a invertir?”, preguntó retóricamente, subrayando que la estabilidad legal es clave para la reactivación productiva.

Reconciliación, democracia y valores fundacionales

El discurso cerró con un llamado a la unidad nacional, la reconciliación y el respeto a las instituciones. Paz citó a Simón Bolívar y Antonio José de Sucre como referentes éticos y evocó la narrativa bíblica de Moisés y la zarza ardiente para subrayar la identidad boliviana: “Soy el que soy”. Enfatizó que la libertad se construye con paz social, trabajo digno y educación.

“No vamos a transformar la patria, sino el Estado Tranca”, insistió, reafirmando que el pueblo, no la burocracia, es el centro del proyecto nacional.

La posesión de Rodrigo Paz marca un momento crítico en la historia contemporánea de Bolivia. Tras dos décadas de gobiernos con fuerte impronta ideológica y creciente polarización, su discurso apuesta por la restauración institucional, la apertura económica y la integración regional. El éxito de esta transición dependerá no solo de su capacidad ejecutiva, sino de la voluntad de diálogo con un Congreso plurinacional recién renovado y una sociedad que, según sus propias palabras, “decidió despertar… de pie, en paz, con el voto”.

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