
La periodista Laura Arroyo, del Canal Red, denunció una escalada de represión estatal contra manifestantes indígenas en Ecuador, vinculándola con lo que describe como un patrón de racismo estructural y alineamiento con intereses extranjeros. En un reciente análisis, Arroyo criticó al presidente Daniel Noboa por calificar a los manifestantes como “delincuentes”, comparando su discurso con el de autoridades regionales que han marginado históricamente a pueblos originarios.
Citando un informe de la Alianza por los Derechos Humanos, señaló que desde el 22 de septiembre se han registrado 143 casos documentados de violaciones a derechos humanos, 92 heridos, 63 detenidos y al menos una muerte: la de Efraín, artesano asesinado por impactos de bala atribuidos a fuerzas estatales tras protestar contra el alza del diésel que le impedía transportar sus productos.
Arroyo también recordó la irrupción policial en la embajada de México en Quito para detener a Jorge Glas, acto condenado internacionalmente por violar el derecho diplomático. Subrayó que las movilizaciones indígenas responden a décadas de exclusión política y económica, no a “coyunturas”, y exigió visibilizar las voces criminalizadas. En un contexto de cooperación militar con EE.UU. —20 millones de dólares anunciados por Marco Rubio—, cuestionó si la seguridad sirve al pueblo o al “orden neoliberal”.






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