El acuerdo crearía la mayor zona de libre comercio mundial, con cláusulas de salvaguarda para proteger a agricultores europeos, pero Polonia y Francia exigen garantías adicionales.

La Unión Europea (UE) y el Mercosur avanzan en la ratificación del acuerdo comercial firmado en 2023, pese a las críticas de países como Polonia y Francia. El pacto, que entraría en vigor a finales de este año, uniría a 700 millones de personas bajo la mayor zona de libre comercio del mundo, reduciendo aranceles a productos agrícolas sudamericanos y automóviles europeos. Su importancia radica en diversificar mercados en un escenario de tensión geopolítica con Estados Unidos y China, aunque las preocupaciones por el impacto en el sector agrícola europeo siguen siendo el principal obstáculo.
Polonia y Francia exigen garantías
Polonia mantiene su oposición al acuerdo, argumentando que los productores locales no podrían competir con los precios de carne y granos sudamericanos. Según fuentes oficiales, Varsovia busca formar una “minoría de bloqueo” con al menos cuatro países miembros para detener el pacto, aunque reconoce que es “difícil conseguir apoyos”. Francia, inicialmente aliada en esta postura, retiró su respaldo tras negociar con Bruselas la inclusión de una cláusula de salvaguardia que permita suspender temporalmente las importaciones si afectan los ingresos agrícolas.
El gobierno polaco exige que dicha cláusula sea activable por un solo país y de forma inmediata, sin necesidad de consenso colectivo. “Analizaremos minuciosamente el texto para verificar si se cumplen estos puntos”, afirmó un portavoz, aunque advirtió que los países del Mercosur aún no han confirmado su aceptación de estas condiciones.

Cláusula de salvaguardia: el punto crítico
La salvaguardia negociada con Francia es clave para resolver las objeciones agrícolas. Permitiría a cualquier Estado miembro solicitar la suspensión de importaciones si se detecta un excedente que dañe a productores locales. Sin embargo, expertos señalan que su implementación depende de definiciones técnicas, como los umbrales de volumen o precio que activarían la medida.
Bruselas asegura que el mecanismo responde a las demandas de los agricultores, pero países como Alemania y España, beneficiarios potenciales del acceso a mercados sudamericanos, presionan para evitar retrasos. La Comisión Europea estima que el acuerdo eliminaría el 92% de los aranceles entre ambas regiones, con beneficios estimados en 4.000 millones de euros anuales para la UE.
Perspectiva desde el Mercosur
Desde América Latina, el acuerdo es recibido con optimismo. Eduardo Crespo, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro, señala que Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay lo ven como una oportunidad para diversificar exportaciones y reducir la dependencia de China. “En Brasil hay mucho apoyo; se espera abrir mercados para alimentos sin afectar sectores locales, dada la entrada de inversiones chinas en automoción”, explicó en entrevista exclusiva.
Aunque Argentina enfrenta crisis internas, el pacto no es un tema prioritario para su gobierno. Los países pequeños del bloque, como Paraguay y Uruguay, respaldan el acuerdo desde hace años. No obstante, fuentes del Mercosur advierten que la cláusula de salvaguardia europea podría generar desconfianza si se percibe como una barrera no arancelaria.
Próximos pasos y desafíos
El acuerdo requiere la aprobación unánime de los 27 países de la UE. Si Polonia no logra aliados, el pacto podría avanzar en diciembre. Sin embargo, el Parlamento Europeo deberá ratificarlo en 2025, lo que añade incertidumbre. Mientras, el Mercosur prepara ajustes regulatorios para cumplir con estándares ambientales exigidos por Bruselas, un requisito clave para evitar futuros bloqueos.
El acuerdo UE-Mercosur simboliza un esfuerzo por reconfigurar alianzas económicas en un mundo multipolar. Su éxito dependerá de equilibrar intereses agrícolas europeos con las oportunidades para economías emergentes. En un contexto de creciente proteccionismo, este pacto podría sentar un precedente para futuras negociaciones globales, siempre que las salvaguardias no se conviertan en obstáculos invisibles.






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