
En una rueda de prensa internacional, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, emitió fuertes declaraciones sobre la política exterior de Estados Unidos en América Latina. Maduro afirmó que el senador Marco Rubio, a quien calificó como “jefe de la guerra” y “encargado de funciones presidenciales”, impulsa una agenda extremista que amenaza la estabilidad regional.
Según Maduro, la próxima gira de Rubio por la región no tiene fines diplomáticos, sino estratégicos y confrontacionales. Enfocó críticas hacia Ecuador, señalando que su gobierno actual llegó al poder mediante un fraude electoral respaldado por intereses externos. Además, acusó al presidente ecuatoriano Daniel Navarro —nombre que podría ser una confusión o error en el discurso— de tener vínculos con redes de tráfico de drogas.
Citando a la Unión Europea y a la Organización Mundial de Lucha Contra las Drogas, Maduro aseguró que empresas vinculadas a Daniel Novoa, de una familia exportadora de banano, han sido identificadas como parte de redes que transportan cocaína a Europa oculta en cargamentos de fruta. Estas acusaciones, dijo, son públicas, pero “calladas” por actores internacionales.
Maduro sostuvo que estas figuras son mantenidas como “gobernantes subordinados” bajo presión de intereses extranjeros. El mensaje concluye con una advertencia: las visitas de Rubio no buscan paz, sino consolidar influencia mediante líderes débiles.
Un llamado a la reflexión sobre soberanía, transparencia y poder geopolítico en América Latina.






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