KEY WORDS TO UNDERSTAND CHINA – The Palace Museum

Recomiendo la lectura de este libro de la editorial Blossom Press, sobre El  Museo del Palacio Imperial, anteriormente conocido como la Ciudad Prohibida, porque nos permite conocer a profundidad un lugar icónico de Beijing. Al llegar  a China por primera vez en 2007 acompañando  una visita de Estado, tenía poco conocimiento sobre esta majestuosa infraestructura, gloriosa e histórica en todos los sentidos dentro del contexto de la historia china. Al regresar en 2010 para vivir en el país, tuve la oportunidad de visitar en repetidas ocasiones este sitio histórico. Pude enseñar a mis padres, hijos, hermanos y amigos este patrimonio de la humanidad, donde miles de historias se han escrito y se seguirán escribiendo como legado de la milenaria China.

KEY WORDS TO UNDERSTAND CHINA – The Palace Museum

En mi opinión hay  tres fechas históricas que vale la pena comentar. La primera es 1420, año en que se finalizó la construcción del Palacio Imperial; y la segunda es 1925, cuando se fundó el Museo del Palacio Imperial. Este no solo conserva los palacios imperiales de las dinastías Ming y Qing, sino que también protege una vasta colección de tesoros que le pertenecen al pueblo de China. La tercera en el 1 de octubre de 1949, fecha de la creación de la República Popular China que ha permitido implementar cambios importantes en beneficio de la población de esta gran nación.

La colección que describe este libro incluye casi dos millones de piezas de reliquias, lo que convierte al museo en un verdadero repositorio de la historia. Desde caligrafía, jade, pinturas, cerámicas, oro y plata, hasta regalos de mandatarios extranjeros y productos importados exclusivos, esta es una casa que resguarda el valor de las artes ancestrales chinas.

El libro explica cómo el museo se ha encargado de investigar a profundidad cada detalle del palacio, incluyendo cada una de sus reliquias. Dentro de esta investigación no podemos olvidar los momentos más difíciles, especialmente entre 1930 y 1950, cuando la mayoría de los tesoros fueron trasladados hacia el sur para protegerlos durante la guerra. Este movimiento —conocido como la “Gran Marcha de los Tesoros”— se narra en el texto, describiendo cómo fueron trasladadas las reliquias desde Shanghái a Nanjing, de Guiyang a Chongqing, de Hangzhou a Leshan, y más adelante a la provincia de Taiwán en 1948. Finalmente, con la fundación de la República Popular China en 1949, se logró el retorno de más de 10,000 cajas. El esfuerzo por mantener viva la historia no puede describirse de otra forma más que como una gran victoria para los responsables de su resguardo y, posteriormente, para el pueblo que hoy tiene la oportunidad de apreciarlas.

KEY WORDS TO UNDERSTAND CHINA – The Palace Museum

El libro muestra con detalle este periodo que representa la fuerza y la convicción de la civilización china en proteger su cultura. Es también una memoria de orgullo puro, de cómo una nación entera trabajó unida para preservar y conservar la historia humana.

Como mencioné al inicio de este comentario, he vivido su historia durante los últimos 15 años, que son pocos frente a los más de seiscientos años que tiene la estructura. He sido testigo del arduo trabajo del museo y de su transformación: convertir este monumento histórico en un lugar seguro, académico y hoy en día digital. El museo ha logrado dinamizar la manera de aprender, permitiendo que su valor trascienda lo físico. Ya no solo se preserva en la tierra, sino también en el espacio virtual, accesible para todos y todas.

Asimismo, este libro nos deja interpretar que el propósito  del museo no solo busca crecer en la era digital, sino que también se enfoca en cuidar la naturaleza. El programa “Cero Residuos”, establecido en 2020, es una medida clave para implementar una filosofía de desarrollo sostenible. Ha contribuido a difundir historias sostenibles del museo, a proyectar una nueva imagen del Palacio con “paredes rojas y entorno verde”, y a promover prácticas de conservación energética y reducción de emisiones en toda la sociedad.

Al continuar la lectura comprendemos que es admirable el cuidado de sus tesoros y la innovación dirigida a nuevas generaciones, también lo es el significado inamovible de su infraestructura. Cada cuarto, cada esquina de este palacio tiene un simbolismo único. Zhu Di, gran emperador de la dinastía Ming, construyó la primera versión del palacio. Posteriormente, otros 23 emperadores y emperatrices vivieron allí durante 491 años de historia imperial.

El trazado de la Ciudad Prohibida siguió rigurosamente las normas arquitectónicas registradas en el Registro de los Ritos de los Artesanos Zhou, bajo la estructura de “cinco puertas, tres patios y nueve cielos”. Su planta rectangular se extiende 961 metros de norte a sur y 753 metros de este a oeste. El diseño sigue sistemas antiguos, presenta diversos edificios que representan la antigua cultura china y plasma conceptos filosóficos como la “unidad entre el ser humano y la naturaleza”, el “yin y yang”, y los “cinco elementos y cinco colores”. La Ciudad Prohibida representa el máximo ejemplo de la arquitectura oficial de la antigua China.

En resumen, estamos ante un lugar único. Cada trazo, cada color, cada minucioso detalle tiene un significado, no solo para su creador, sino para toda una civilización. Es un espacio que pertenece a China, pero la humanidad entera puede sentirse orgulloso y admirar su grandeza. Es un testimonio vivo de cómo la historia, la cultura, el arte y la filosofía pueden sobrevivir al tiempo, adaptarse y seguir inspirando a las generaciones actuales y futuras.

Héctor Villagrán Cepeda
Profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de la Lengua y Cultura de Beijing (BLCU). Director del Centro para Diálogo Civilizacional China-ALC del Centro Mundial de Sinología de BLCU. Máster en Derecho Chino de la Universidad de Tsinghua. Abogado de la Universidad de Guayaquil. Ex Ministro de Transporte y Obras Públicas del Ecuador y Ex Representante de Comercio e Inversiones del Ecuador en China.

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