Nuevo consejo de gobierno de la CONAIE asume con mensaje de unidad y defensa territorial

Marlon Vargas, presidente electo, enfatiza la resistencia al extractivismo y el fortalecimiento de la autonomía indígena en todo el Ecuador.

Nuevo consejo de gobierno de la CONAIE asume con mensaje de unidad y defensa territorial

El nuevo Consejo de Gobierno de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) asumió oficialmente su mandato este jueves en una ceremonia simbólica celebrada en Puyo, capital de Pastaza, en la Amazonía ecuatoriana. Marlon Vargas, electo como presidente de la organización, recibió el bastón de mando ante representantes de comunidades de la Sierra, Costa y Amazonía, en un acto que marcó el inicio de un período definido por la defensa del territorio, la unidad organizativa y la exigencia de cumplimiento de derechos constitucionales. El evento adquiere relevancia en un contexto de creciente presión por proyectos extractivos y tensiones con el gobierno nacional.

Marlon Vargas asumió su nuevo periodo al frente de la CONAIE como parte del Consejo de Gobierno elegido en el X Congreso Nacional de la organización. Durante su discurso inaugural, Vargas enfatizó que el bastón de mando no es un símbolo de poder personal, sino un “mandato colectivo” derivado de las decisiones tomadas en asambleas comunitarias. “Lo recibo con humildad, pero también con la firmeza que nos enseñaron nuestros mayores”, afirmó ante miles de asistentes, entre líderes territoriales, autoridades locales, jóvenes y representantes de federaciones indígenas de todo el país.

El acto, cargado de elementos simbólicos como cantos tradicionales, danzas y rituales amazónicos, tuvo lugar en un coliseo cubierto de Puyo, organizado con el apoyo de la Federación de Indígenas de Pastaza (Fedenape). La elección de este lugar no fue casual: la Amazonía ecuatoriana ha sido escenario recurrente de conflictos por minería y explotación petrolera, y representa un eje central en la agenda de resistencia que Vargas ha prometido priorizar.

Durante su intervención, Vargas recordó que la CONAIE no es una organización política partidista, sino un movimiento social profundamente arraigado en la cosmovisión andina y amazónica. “Este bastón no es de Marlon Vargas, es de los pueblos que han decidido caminar juntos”, sostuvo, subrayando que la lucha por la defensa de la Pachamama trasciende liderazgos individuales.

Uno de los ejes centrales del discurso fue la oposición frontal a la expansión del extractivismo en territorios indígenas. Vargas anunció que su gestión mantendrá “una línea clara y firme” contra la minería a gran escala, la ampliación de la frontera petrolera y cualquier proyecto que atente contra el agua, los páramos o la selva amazónica. “Si tocan uno, nos tocan a todos”, afirmó, en alusión a la interconexión ecológica entre las regiones del país.

Según datos del Ministerio de Energía y Recursos Naturales No Renovables, al menos 21 bloques petroleros se superponen parcial o totalmente con territorios de nacionalidades indígenas, especialmente en la Amazonía. Asimismo, el gobierno ha promovido más de 200 concesiones mineras en zonas consideradas sensibles por organizaciones ambientales. La CONAIE ha denunciado que muchos de estos proyectos se aprueban sin consulta previa, libre e informada, como exige la Constitución y la Convención 169 de la OIT.

Vargas reiteró que la organización no se opone al desarrollo, sino a modelos que “destruyen la vida”. En su lugar, propuso fortalecer la economía comunitaria, basada en la agricultura ancestral, el turismo comunitario y la gestión sostenible de recursos. “Impulsaremos un modelo de vida que respete a la naturaleza y garantice la autonomía de nuestros pueblos”, señaló.

En un apartado destacado de su discurso, Vargas hizo un llamado al gobierno nacional para que no politice el Sistema de Educación Intercultural Bilingüe (SEIB). Recordó que en 2017, tras una movilización nacional, la CONAIE logró acuerdos con el entonces presidente Lenin Moreno para la restitución de la sede de la organización, la titulación de territorios y la creación de la universidad indígena Amauta Ihuasi. “Tiene que ser una universidad de todos los pueblos, no monopolizada por un grupo minúsculo”, advirtió.

También exigió que el Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador (CDNPE), conocido como CTA, deje de ser un “botín político” y se convierta en un mecanismo efectivo de transferencia de recursos. Actualmente, el CTA administra fondos destinados a planes de vida indígenas, pero diversas auditorías han señalado retrasos en la ejecución y falta de transparencia. “Los fondos tienen que llegar directamente a los territorios, porque de nuestros territorios sale el petróleo y la minería”, afirmó Vargas.

El mensaje de unidad fue un hilo conductor del evento. Vargas subrayó que la diversidad de los pueblos —Kichwa, Shuar, Waorani, Tsáchila, Afrodescendientes, entre otros— no es una debilidad, sino una fortaleza. “Nuestra comunidad es inquebrantable”, afirmó, en un momento en que la CONAIE busca recomponer alianzas después de años de fracturas internas y desgaste político.

La organización enfrenta desafíos estructurales: pérdida de influencia en el debate nacional, fragmentación de sus federaciones regionales y acusaciones de infiltración por intereses partidistas. Sin embargo, su capacidad de movilización sigue siendo significativa. Las jornadas de protesta de 2019 y 2022, ambas lideradas por la CONAIE, paralizaron al país y obligaron al gobierno a negociar.

“Cuando haya que dialogar, lo haremos con dignidad; cuando haya que levantarnos, lo haremos con fuerza”, dijo Vargas, en una clara señal de que la movilización social seguirá siendo una herramienta central de su estrategia.

La ceremonia concluyó con cantos, danzas y el reconocimiento a autoridades locales que apoyaron el evento. Vargas reiteró que su gestión no busca privilegios, sino respeto a la Constitución y a los derechos de la naturaleza. “No venimos a pedir permiso para existir, venimos a exigir respeto”, enfatizó.

La posesión del nuevo Consejo de Gobierno de la CONAIE marca un momento clave para el movimiento indígena ecuatoriano. En un escenario de creciente presión extractivista, crisis climática y desconfianza hacia las instituciones, la organización busca reafirmar su rol como actor político y social esencial. El bastón de mando, más que un símbolo de autoridad, representa una promesa colectiva: defender la vida, el territorio y la autonomía de los pueblos originarios.

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