De niño vivía en el barrio San Juan y estudiaba en la Escuela Municipal Espejo. Escuchaba las emisoras que lideraban la sintonía en la década de los 50, entre ellas Radio Nacional Espejo, porque a su padre, Vicente Xavier Álvarez, le gustaban los noticieros y, sobre todo, las novelas. Una de ellas “El Gato”.

Son 10 hermanos y su madre, Marina María Mejía Ayala (profesora) les inculcaba que deben estudiar la universidad y tener una profesión “porque esa es la única manera de salir de la pobreza”. En su casa le sugirieron estudiar Odontología, por eso se matriculó en esa Facultad en la Universidad Central del Ecuador. Estuvo hasta tercer año, pero le “pegó” más el periodismo y se graduó en 1972.

La radiodifusión siempre fue un atractivo para Édgar Álvarez Mejía. Cuenta que cuando estaba en el colegio Juan Montalvo hacía las presentaciones como maestro de ceremonias. Eso le permitió buscar oportunidades como colaborador en las emisoras. “Antes en los medios de comunicación no pagaban absolutamente nada, más era el apoyo al propietario o al dueño del programa”. Estuvo en las radios Católica, Cordillera, Atahualpa, Éxito, Vigía, El Sol… Laboró en varias instituciones públicas y privadas. Le acompañó como vicepresidente de la Asociación de Periodistas Deportivos de Pichincha (APDP) a Edgar Villarruel Caviedes. Se jubiló después de 43 años de servicio, en el 2007.

En 1964, a los 17 años, inició su carrera en Radio Católica del Ecuador, que en ese tiempo estaba ubicada en las calles Imbabura y Mideros. El director era el padre Ángel Rojas. Fue locutor de noticias de 13:00 a 14:00 y de 14:00 a 16:00 ponía música, leía los partes mortuorios, los saludos, citaciones, convocatorias… Los sábados también realizaba la locución e identificación de la emisora. Ingresó porque un compañero de colegio y barrio, Jaime Pérez, le comentó que su hermana, Marianita – que era secretaria de la estación – le podía ayudar. Por trabajar los sábados le pagaban cinco sucres y de lunes a viernes 30 sucres. Este dinero le servía para los pasajes que en esa época costaban entre 20 o 25 centavos de sucre.

Luego de un tiempo, su compañero de universidad, Miguel Argüello, quien era funcionario en la oficina de personal del Municipio de Quito, habló con el director de la Radio Municipal para que entrara a la emisora. Fue locutor de noticias, además, conducía un programa cultural, de 14:00 a 18:00. En esa época el famoso pianista y músico Eduardo Zurita era parte del staff de la radio. Era locutor y trabajaba en el horario de la mañana. Salía a las 13:00. Tocaba el órgano que había en el Salón de Actos del Municipio. Edgar estuvo desde 1965 hasta 1966. Ganaba 500 sucres, con eso se financiaba los estudios en la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Central. Eran 52 compañeros. Se graduaron en 1972. “No es que perdimos el año, sino que hubo la clausura de la Universidad en 1970 por parte del Dr. José María Velasco Ibarra, presidente de la República de ese entonces”, aclara.

Los alumnos de la promoción de 1972 todavía se reúnen: Gustavo Vallejo Pérez, dueño de la agencia de publicidad VIP; Patricio Torres, quien fue Editor General de diario El Comercio; Héctor Villacís, reportero de Teleamazonas, locutor de Radio Atahualpa y jefe de Relaciones Públicas del Conservatorio Nacional de Música; Rosario Utreras, concejal por dos períodos en Quito; Francisco Marín, profesor del Colegio Manuela Cañizares, Freddy Donoso, abogado en libre ejercicio…

La narración deportiva aprendió con los hermanos Rodríguez Coll

En 1966, Radio Cordillera estaba en los primeros lugares de sintonía. Los dueños de la estación eran propietarios de Botica Pichincha, hoy Fybeca, ubicada en las calles Oriente y Guayaquil en el segundo piso. Había el programa muy popular “El Banco Musical en el Aire”, dirigido por Guillermo Jácome Jiménez, quien “tenía una voz inconfundible y maravillosa, por ello atraía al público”.

En esa emisora también estaba Gonzalo Portugal, una eminencia dentro de la locución. Era funcionario de la embajada de los Estados Unidos. Hablaba fluidamente el inglés. Trabajaba en el departamento USIS, que era del Servicio Informativo de los Estados Unidos, donde compartían micrófono con Jorge Palacios, quien laboró en la Voz de América (VOA). Edgar tuvo la oportunidad de conocer esta agencia internacional porque allí trabajaba su tío político, el chileno Mauricio Goldchain, quien estaba casado con su tía Eulalia Álvarez Villafuerte. Era presidente de la Sociedad Filatélica de Washington. Hablaba siete idiomas. Mauricio Goldchain era uno de los locutores estrella de los EE. UU. y el primero de habla hispana en transmitir el lanzamiento de la nave Apolo 11 a la Luna. Radio Éxito, con José Luis Rodríguez Santander, también compartió la transmisión de la VOA.

Edgar destaca que, por esas casualidades de la vida, ingresó a trabajar en Cordillera. “Un maestro del micrófono”, Alfredo Rodríguez Coll, le dio la oportunidad de ser parte de su programa y compartir el micrófono. Poco a poco fue aprendiendo y le gustó la narración y el comentario. Trabajó también con Carlos y Alfredo Rodríguez Coll en Diario El Tiempo. Luego Alfredo pasó a El Universo donde terminó su carrera periodística profesional”. En 1969, se unieron los hermanos Carlos y Alfredo Rodríguez Coll y se trasladaron a Radio América- La Pasillera, de Galo Hernández Navas. Los locutores eran Edgar y Franco Álvarez, quienes decían “ahora al relato Carlos Rodríguez Coll, el hombre que televisa el futbol”. Eso era porque describía absolutamente todo lo que pasaba en la cancha, en los graderíos, en la cabina de locución. “Los dos hermanos eran excelentes, pero tenían un temperamento extremadamente fuerte, se disgustaban por todo, especialmente Carlos, pero era un maestro de la locución”, rememora.

Asegura que los mejores locutores de la época eran Carlos Rodríguez Coll, Alfonso Lasso Bermeo, en Quito, y Ecuador Martínez, de Radio Atalaya, en Guayaquil. “Nosotros que recién comenzábamos, primero éramos ayudantes, luego nos daban unos 14 minutos el micrófono, después ya nos encargaban todo el partido. Esa era la oportunidad que buscábamos”.

Viajó por toda Sudamérica en transmisiones internacionales. Indica que hacía los hermanos Rodríguez Coll, el mejor cariño, el mejor recuerdo. Lamenta la partida de Carlos, a los 73, y Alfredo, a los 69 años. “Los dos dejaron un legado impresionante de lo que es el periodismo deportivo. Sobre todo, la honestidad, la honradez y la excelente utilización del lenguaje”.

En el año 1971, todo el equipo periodístico se cambió a Radio El Sol, bajo la dirección de Carlos Rodríguez Coll. Esta estación era de propiedad del César Estrella, dueño de Foto Estudio Estrella, que estaba en la calle Benalcázar y Chile. Ahí funcionaba Radio El Sol, que tenía unos locutores con unas voces espectaculares: Vicente Garrido, Edmundo Carvajal, Alan Flores, entre otros…

Radio Atahualpa la primera del país

En ese mismo año, Radio Atahualpa, lideraba la sintonía por las noticias. Antes los canales de televisión emitían señal hasta las 20:00, como fue el caso de Teleamazonas y canal 2, Teletigre, este último funcionaba en un edificio en el Itchimbía, donde hoy está ubicado el Palacio de Cristal. La gente era muy apegada a escuchar los noticieros de las 06:00 y de las 22:00 de Radio Atahualpa, que tenían un rating alto.

Conducían locutores de primera categoría, como Patricio Jarrín Hidalgo, quien luego fue comentarista de Ecuavisa; Raúl Jarrín, dueño de Radio Gemas; Filemón Gracia Rodríguez, una voz dulce para las noticias. En esa estación Édgar participó en un seminario de locutores. Gonzalo Maldonado Quijano le invitó a participar en un concurso para ser parte de la estación. Lo hizo, ganó e ingresó. Al inicio fue locutor deportivo y de comerciales. Cuando Patricio Jarrín se retiró de la estación, le encargaron a Edgar los noticieros de las 06:00 y 22:00. De lunes a viernes salía de su casa a las 04:30.

Por pedido de Mauricio Maldonado, hijo del dueño de la estación, se realizaban las transmisiones deportivas los fines de semana, con Eduardo Jarrín Hidalgo, los hermanos Vargas Acosta, “que eran jovencitos”. Colaboraban: Patricio, Walwin, Miró, Marco, pero solo iban los fines de semana, porque estaban dedicados por completo a los estudios universitarios de Medicina y leyes. En esta estación se iniciaron Marcelo Álvarez Mejía, quien es hermano de Edgar; Pablo Montenegro Zaldumbide, que conduce en la Radio Redonda “Amanecer deportivo” … Colaboraron en la locución comercial el esmeraldeño Filemón Gracia Rodríguez, su padre era dueño de unas fincas vacacionales de la Ciudad Verde; Eduardo Jarrín Hidalgo, Raúl Zambrano, Armando Rivas… Gracias a todos ellos Radio Atahualpa, ocupó el primer lugar en Quito y el país, reitera.

Por muchos años dirigió Páginas del Deporte, que se transmitía de lunes a viernes de 19:30 a 20:30, con Edelberto Proaño, quien era secretario de los juzgados. Era papá de Enrique Proaño, quien fue secretario de Comunicación de la Presidencia de la República en el Gobierno de Sixto Durán Ballén. Los fines de semana conducían “Deporte a Domicilio”. Este programa le encantaba a la gente, porque llamaban por teléfono y les dejaban una nota en la cabina de locución, “felicitaciones, linda la transmisión, saludos de tal parte… Esas frases eran el estímulo más grande”, repite.

Cuando falleció Gonzalo Maldonado Quijano, en 1972, su esposa, Yolanda Castro, le encargó la Dirección de la emisora hasta 1977, cuando la vendió. “Radio Atahualpa, para mí, fue uno de los nexos donde desarrollé ampliamente mi profesión y logré tener una experiencia para después pasar a otros medios de comunicación”. El slogan de la estación era: “Escuchan Radio Atahualpa que informa primero e informa mejor. Radio Atahualpa en los 1490 kilociclos onda larga y 4780 kilociclos onda corta. Radio Atahualpa la primera del país”.

Desde 1977 hasta mediados de 1982, por invitación del periodista deportivo Carlos Efraín Machado, fue narrador y comentarista deportivo de la Nueva Emisora Central de Quito. Ahí también estaban Fabián Gallardo y los hermanos del propietario de la estación, Oscar Iván y Mario Lasso. Recuerda una anécdota en ese medio: “Cuando pasábamos los mensajes publicitarios. Había uno de la Lotería Nacional, en plena narración deportiva y el apogeo de la transmisión de Carlos Efraín Machado. Le pregunta a Edgar ¿qué haría usted si se saca la lotería? Debía decir la lotería nacional es lo mejor del mundo o algo así, pero él contesta “Pagaría las deudas y resto que espere”. Gran risa en la emisora y todo el estadio que escuchaba la radio. Después Carlos Efraín Machado le llamó la atención porque no debía haber dicho eso, pero son las anécdotas de la vida de narrar en vivo”.

A Toda Máquina y La Caldera del Sur

Pero en esos años no todo era fútbol, el automovilismo pegó fuerte en país, a raíz de que Carlos Rodríguez Coll transmitió Las 24 horas de Le Mans. “A todo el mundo le gustaba este deporte. Se construyó la autopista en Yahuarcocha, con Pepe Tobar, que en esa época era alcalde de Ibarra y luego presidente del Club de Automovilismo y Turismo de Imbabura (CATI). Todos los fines de semana había carreras de autos. Las figuras eran Fernando Madera, Hernán Ampudia, Luis “El Loco” Larrea, Christian Ricaurte…

Ahí nació la idea de crear “A Toda Máquina” que desde 1983 hasta 1995 mantuvo en radio Éxito, de propiedad de José Rodríguez Santander. El programa se realizaba todos los sábados, de 20h00 a 21h00. Cuando falleció el propietario de la estación se trasladó a radio El Sol, de Jaime Bowen Andrade, quien fue por muchos años presidente de Sociedad Deportiva Aucas. “Fue la persona que construyó el Estadio del Aucas, en el sur de Quito”. Edgar fue el periodista que le bautizó como “La caldera del sur”, porque cuando se inició la construcción era un hueco tan profundo, igual a una caldera. “Comenzaron los cimientos y recién aparece el graderío. Ahora el equipo tiene un maravilloso estadio”. La excavación del campo lo hizo el ingeniero Aurelio Hernández.

La presentación del programa automovilístico tenía la voz de Wilfrido Monge Freire, quien conducía en canal 13 el programa “Y ahora con…” y ponían el nombre del invitado. “Era prácticamente una voz de poeta, grababa las presentaciones y los comerciales en las emisoras para que el público disfrute de una voz modulada y con buena dicción. Edgar Álvarez entrevistaba a pilotos como Juan Moya, dueños de los almacenes Moya, y mecánicos como Víctor Pillicita, quien tiene su taller al norte de Quito. La emisora funcionaba en el segundo piso del Palacio Arzobispal. Éxito tenía onda corta en 1111 kilociclos y Radio Atahualpa era 4780 kilociclos

¿Pero cómo llegó a la prensa? Su ingreso a diario El Comercio se dio porque Patricio Torres Silva, compañero de la Universidad desde primer curso, era Editor del matutino quiteño y trabajaba para las Naciones Unidas, le invita a formar parte de la redacción. Fue cuando estaba laborando en el Centro de Desarrollo Industrial del Ecuador (Cendes), que era una entidad que pertenecía al Ministerio de Industrias, Comercio, Integración y Pesca, donde estuvo desde 1977 hasta 1982. Se presentó y le dieron el contrato por un año, pasó ese tiempo y le ratificaron. Permaneció 15 años, de junio de 1982, hasta junio de 1997. Cubría el área deportiva y económica, o donde le enviaban los jefes de la redacción”. En esa época había que conocer todos los ámbitos de la actividad profesional”. “Patricio Torres era un periodista súper reconocido y excelente persona. Lo puedo calificar como de los mejores amigos dentro del campo estudiantil”.

Radio Vigía, la Voz de la Policía Nacional

Radio Vigía nace por la iniciativa del General López, comandante de la Policía Nacional de ese entonces, quien deseaba que la Institución tenga un medio de comunicación, en donde se difunda el trabajo de los miembros de la Policía. La radio que compraron era de propiedad de Carlos Rodríguez Coll. Se llamaba del Tránsito Nacional. Estaba en los 840 kilociclos.

Guillermo Jácome Jiménez, director de la estación, le invitó a Édgar a unirse al grupo de trabajo. Un día, los dos estaban conversando y Guillermo pregunta “tenemos que ponerle un nombre e identificarle a la emisora”. Edgar le contesta “mira Guillermo: si es una emisora que trabaja para la Policía, es vigilancia, tiene que estar las 24 horas del día buscando seguridad del ciudadano. ¿Qué te parece si le ponemos Radio Vigía?”. El director del medio le responde que le parece bien, pero tiene que aprobar el Comandante General de la Policía, quien aceptó. Así se le bautizó como Radio Vigía “La Voz de la Policía Nacional”. Escribió más de 600 slogans para la emisora, entre avances, consejos de seguridad… Además, editó muchas revistas, en una de ellas se narró la historia de Radio Vigía.

En la estación transmitían fútbol, noticias, consejos de seguridad, música…. “Una ocasión, Mario Valenzuela, que era conocido como El Capitán Cantor, preguntó por qué la emisora no pasaba las corridas de toros”. En esa época no había gente especializada en narraciones taurinas. Le dijo “Edgar, tú también tienes que narrar los toros”. Le tocó aprender. Compró las enciclopedias de toros Cossios y el Diccionario de la Tauromaquia. Todas las noches leía y se capacitaba… Ahí fue fundamental su amigo y compadre Wilfrido Monge Freire, quien le acompañaba a las transmisiones desde la Plaza de Toros de Iñaquito. Lo hicieron durante cinco temporadas. Entrevistó a Enrique Ponce, El Fandi, y una de las primeras toreras que llegó a Quito, Cristina Sánchez, que hoy es comentarista de Televisión Española. La radio tenía una audiencia alta. “Parece que hubo la disposición para que todos los miembros policiales escuchen la estación”.

Después de que Guillermo Jácome Jiménez se retiró de Vigía, estuvo Jorge Zaldumbide, quien fue un puntal en el noticiero de Ecuavisa. “Sus conocimientos y experiencia también los puso a disposición de la emisora. Cuando se realizaban las encuestas, en los ratings de sintonía siempre estaba en muy buenos lugares”. El grupo de trabajo también lo conformaban Washington Vaca, “uno de los buenos locutores”, que hoy está radicado en Santo Domingo de los Tsáchilas. Carmen Andrade, “una voz preciosa”, con quien compartían los noticieros a las 06:00, así como también Hilda Sampedro, uno de los referentes de la locución y el radioteatro. Desde 1982 hasta 1995 estuvo en esa emisora. Fue locutor fundador, director de los noticieros, comentarista, narrador deportivo, narrador – comentarista de corridas de toros y director de Radio Vigía.

Su paso por la televisión

Trabajó en Canal 2 Teletigre, desde 1970 hasta 1972, dirigiendo un programa de la Escuela de Periodismo de la Universidad Central. Se trasmitía los viernes de 13:00 a 13:30. Este medio funcionaba en el Itchimbía, donde ahora es el Palacio de Cristal. En esa época el capitán Vargas, gerente propietario, le invitó a integrarse al medio de comunicación. Recuerda que en ese tiempo los empleados y trabajadores de Teletigre tenían un sindicato e hicieron una de las huelgas más grandes que le golpeó al canal 2, como consecuencia se liquidó la empresa.

En ese medio había un programa que era muy sintonizado de un presentador chileno Enrique Maluenda, cuando un artista no cumplía con el requisito que él solicitaba de una canción que pegue al público decía: “ahora sí que esta canción salió bastante Maluenda”.

Un lunes, cuando laboraba en Atahualpa, Edgar realizaba una cobertura de la sesión de la Asociación de Fútbol No Amateur (AFNA). Álvaro Pérez Intriago era alcalde de Quito y presidente de la Asociación. El secretario era Jorge Andrade Vizuete, quien trabajaba en el Banco Ecuatoriano de la Vivienda. En esa reunión Álvaro Pérez le dijo “Edgar quisiera que vengas a trabajar conmigo y crees la oficina de Relaciones Públicas”. Fue el primer jefe de Relaciones Públicas de AFNA. Allí conoció a Jamil Mahuad, delegado de la Universidad Católica ante el Comité Ejecutivo de AFNA; Fidel Egas Grijalva, uno de los directivos de la Universidad Católica, “que le llevó a sitios estelares”; Guillermo Herrera, de Aucas; Carlos Mancheno, del Deportivo Quito… Neftalí Arteaga era el administrador. En canal 8 de Televisión dirigió el sorteo del pronóstico deportivo Golazo que administró AFNA. Era 1980.

Desde 1982 a 1995, “por invitación del caballero del deporte tuerca, Christian Ricaurte”, laboró como comentarista deportivo en Gamavisión, Canal 2. Con el Dr. Víctor Hugo Araujo comentaron sobre el boxeo mundial, el fútbol con José Granizo y Carlos Sandoval.

Flexibilización laboral para que estudien los empleados públicos

En 1966 el ex presidente de la República, José María Velasco Ibarra, firmó un Decreto Ejecutivo en el que se dispuso que “todos los empleados públicos tienen derecho a estudiar. Ingresaban 09:15 y en la tarde salían a partir de las 16:30. Antes se trabajaba en dos jornadas de 08:00 a 12:00 y de 14:00 a 18:00.

En 1968, estudiaba en la Universidad y trabajaba en la Dirección General del Registro Civil e Identificación, en el área de Archivo, emitiendo las partidas de nacimiento y matrimonio, divorcios. Cuando defendió la tesis y obtuvo el título de licenciado, el director del Registro Civil, coronel Patricio Espinosa, se enteró y lo nombró cargo de Jefe de Pasaportes para la emisión de los documentos de viaje.

En 1975 fue el primer jefe de Relaciones Públicas de la Universidad Técnica de Ingenieros, que funcionaba en la parte posterior del Hospital Militar de Quito. El rector era el coronel Luis Emilio Márquez Pacheco. Allí estudiaban los oficiales del Ejército. Después fue la Escuela Politécnica del Ejército (ESPE) y ahora es la Universidad de las Fuerzas Armadas.

En 1994, fue Gerente de Marketing y Post ventas de Auto Sueco del Ecuador, representante de autos, buses camiones, trolebuses y maquinaria pesada de Volvo en Ecuador, cuyo propietario era Rubén Rodríguez, quien adquirió a través de su empresa, en convenio con el Municipio, los famosos troles o buses articulados. Se vendía maquinaria pesada, volquetas, tráileres… Todo lo que son máquinas para la construcción y los autos Volvo, que compraban en su gran mayoría los diplomáticos, adquirían los vehículos que los califican de alta gama. “Auto Sueco del Ecuador fue uno de los pioneros en lo que es el desarrollo del transporte público”.

En 1995, fue director de Comunicación Social de la Secretaría Nacional de Desarrollo Administrativo, que se conocía como Dirección Nacional de Personal. El director era César Bolívar Torres, un conocido funcionario público y profesor universitario. Comenta que cuando visitó esta Secretaría la basquetbolista y seleccionada nacional, María Elena Prado, que en ese tiempo era directora administrativa del Banco Nacional de Fomento, le dice “pero tu deberías estar trabajando en el Banco Nacional de Fomento, ven al concurso acá”, presentó su documentación y ganó el concurso. Desde 1996 hasta 2011 fue director de Comunicación Social y Gerente de Marketing, del Banco Nacional de Fomento, hoy, BanEcuador. Laboró durante 15 años.

Escribió algunos libros, uno de ellos es el “ABC del Agricultor”, con toda la terminología para que el agricultor pueda conocer y saber de la actividad. Un diccionario que lo calificó como Económico-Financiero con conceptos que se utiliza en el campo financiero, así como la historia del Banco Nacional de Fomento. El día que se iba a publicar, una ejecutiva de la institución indicó que ella no tenía toda su actividad cumplida para poder pertenecer o pasar a formar parte de este libro. Suspendió la publicación. Edgar luego difundió esta investigación en la “Revista Sembrando” que se editó en varios números. Sirvió para que el país conozca lo que es y lo que era el Banco Nacional de Fomento, el Banco de los agricultores. Edgar tiene el contenido en digital todos los libros.

Los gremios periodísticos

1972 fue un año de logros para Edgar. Obtuvo el título de licenciado en Ciencias de la Información en la Universidad Central del Ecuador. Fue aceptado como socio de la Unión Nacional de Periodistas del Ecuador, donde ha sido parte de algunos directorios. En el Colegio de Periodistas de Pichincha, se inscribió con el Registro No. 13. Califica a la UNP como el gremio más bonito del país. Recuerda que “en 1975 se exigía que todos los que integren los colegios o asociaciones profesionales tengan título académico universitario”.

En 1973 ingresó como socio de la Asociación de Periodistas Deportivos de Pichincha (APDP), cuando era presidente don Alfonso Lasso Bermeo. “Me aceptaron, estuve en el bautizo con Edelberto Proaño, Édgar Villarroel Caviedes… “. Desde 1984 hasta 1985 fue vicepresidente de la APDP, cuando Edgar Villarroel fue elegido presidente. “Fue una época maravillosa”.

En 1979, egresó del Postgrado de la Escuela de Planificación de la Facultad de Arquitectura, de la Universidad Central del Ecuador. Realizó varios cursos de comunicación social en Quito y Estados Unidos.

La odontología y la comunicación

Antes, muchos jóvenes estudiaban simultáneamente dos profesiones. Jaime Naranjo se graduó de odontólogo y periodista. Fue jefe de Deportes de Diario El Comercio y tenía su consultorio en la Plaza Victoria. Jaime es el primer periodista que ha llevado la estadística de todo el deporte nacional y mundial. Edgar cuenta como anécdota que, cuando estaba en diario El Comercio, con otro periodista, Raúl Cruz Molina, le escondieron la libreta que tenía todos los apuntes y los datos estadísticos. “Si no nos brindaba un ceviche, no le devolvíamos”, cuenta con una sonrisa.

Destaca que Víctor Hugo Araujo, era odontólogo de profesión, pero también periodista. Fue profesor del Colegio Americano, donde dictaba Biología, además era entrenador de atletismo en el mismo colegio. “Fue mi compañero en el periodismo, pero más que en la profesión fue mi amigo del alma, desde que cubrimos los juegos nacionales en 1975. Hubo una amistad increíble”. Los dos entrenábamos atletismo todos los días. Corríamos antes del almuerzo 45 minutos, por las calles que circundan la planta de diario El Comercio en San Bartolo, al sur de Quito. “Días antes de fallecer en una reunión de la Unión Nacional de Periodistas conversábamos sobre la vida, contábamos cachos. Se disfrutaba sanamente. Se casó con Mercedes Álvaro, una excelente periodista del área económica”.

Agradece no haber tenido un tropiezo en el que alguien pueda calificarle de una actividad mal cumplida en el periodismo nacional. Su slogan personal fue “nunca criticar a nadie, sino siempre ver el lado positivo de las instituciones, de los deportistas, de los dirigentes y de todos los que estaban al frente mío. El país y el deporte necesitan cosas positivas para salir adelante”. Comenta que “nosotros redactábamos sin una equivocación en una máquina de escribir. Tuvimos la suerte de trabajar de manera manual, ahora más la parte tecnológica ha facilitado muchas cosas”.

Afirma que antes los periodistas podían ejercer su profesión en varios medios, porque la Ley del Trabajo no contemplaba, laborar 8 horas diarias ininterrumpidas en un solo medio. Se podía trabajar a tiempo parcial, por ejemplo, en el periódico podía laborar desde las 10:00 hasta las 14:00. Los cambios fueron posteriores cuando se determinó que los periodistas debían laborar ocho horas diarias. Eso fue en 1997 o 1998.

“Misión Cumplida”

Édgar Álvarez Mejía dice sentirse bendecido por Dios, porque ha logrado trabajar en todas las áreas de la comunicación: radio, prensa, televisión, relaciones públicas, comunicación social y Marketing. La única palabra que podría señalar en su vida personal y profesional es “misión cumplida”. Se jubiló el 31 de octubre de 2011, con afiliación al IESS desde el 1 de octubre de 1968”. 43 años de actividad profesional son suficientes para dejar un legado, insiste. Sus dos hijos Santiago y Pablo son ingenieros en sistemas. Está casado desde hace 46 años con Sara María Almeida Cevallos, quien es auditora. Luego de su jubilación ya no hay sobresaltos, ni madrugadas

Asegura que para la familia es un sacrificio tener un periodista en casa. De lunes a viernes trabajo completo. Sábados y domingos, transmisiones deportivas locales e internacionales. Para llegar a la radio a las 06:00 hay que levantarse a las 05:00 para estar a las 05:30 en la emisora. A la televisión hay que ir con una hora de anticipación. En los medios impresos hay que estar en las ruedas de prensa y las entrevistas personales para realizar el trabajo. “Salía de un medio y volar a otro, pero cumplí. El trabajo dignifica a las personas y la honestidad nos hace excelentes seres humanos”.

“El mejor concepto que logré obtener al ser periodista es el respeto al ser humano. Yo no puedo difundir una información, sin haber certificado que esa información sea la correcta. Nunca tuve ni pasó por mi mente quitar el honor a nadie. Siempre primó el respeto a la persona y parece que ese respeto fue mutuo…”.

Iliana Cervantes Lima
Voces de la Radio

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