Cuando estaba en el Jardín de Infantes Dra. Cecilia Grierson, participaba en los programas escolares con sus cantos, aunque lo que más le llamaba la atención eran las recitaciones. Con el tiempo se hizo aficionado a la declamación. Participó en el programa infantil La Tía Pepita, en radio Quito y cantaba “porque tenía buena voz, pero con el tiempo fui perdiendo esta habilidad”. Nació en Quito, el 18 de mayo de 1926, en el hogar formado por Humberto Merizalde Avilés y Bertha Catefort Velasco. Sus estudios primarios los realizó en la Escuela Municipal Eugenio Espejo y los secundarios en los colegios San Gabriel y Mercantil de El Cebollar.

Oswaldo Merizalde Catefort vivió en uno de los barrios más tradicionales de Quito: San Marcos, en el Centro Histórico. Ahí conoció a otro de los talentos del radioteatro capitalino: Hernán Cevallos, quien fue la voz de Evaristo Corral y Chancleta, en una campaña de cuidado a la ciudad, durante la administración del alcalde Rodrigo Paz Delgado.

Su primer acercamiento profesional con el micrófono fue en 1946, en Radio Quito, cuando era dirigida por el actor y productor Leonardo Páez, quien falleció en Venezuela. Conformó el elenco del programa “Por un mañana mejor”, donde participaron todos los colegios de la capital.

En 1947 ganó un concurso de locutores promovido por Radio La Voz de la Democracia, que era dirigida por el señor Asís Noe Mucarzel. Participaron 80 personas, pero por sus cualidades de dicción, vocalización, estilo y capacidad creativa permaneció en la estación como locutor comercial, de informativos y animador de los espectáculos en vivo. Presentó a los más prestigiosos artistas nacionales e internacionales de la época. También se destacó actuando en varias obras de radioteatro como “El Violín del Gitano”, cuyos protagonistas fueron el prestigioso actor argentino Antonio Luján y la destacada actriz Fanny Moncayo. La obra tuvo mucho éxito y fue llevada al escenario del Teatro Capitol.

Gerardo Brborich, propietario de Radio Nacional Espejo, conocía los atributos radiales de Oswaldo Merizalde Catefort, porque lo había escuchado en Radio La Voz de la Democracia. En 1954, esta estación lo contrató como locutor de informativos, comercial, animador y actor. Fue también director de radioteatro.

En los programas en vivo presentó a artistas de la talla de Leo Marini, Libertad Lamarque, Hugo Romani, María Jesús Vásquez, trío Los Panchos, y los nacionales Carlota Jaramillo, Dúo Benítez Valencia, Hermanas Mendoza-Suasti, Fresia Saavedra, Conjunto Los Nativos Andinos y otros de prestigio en la época. Realizó las presentaciones del programa “El Cura Carrasco y su incorregible acólito”, así como la serie “El Gato”, que era muy escuchada en ese tiempo. La serie venía de México grabada en cintas y Oswaldo hacía las presentaciones. Era auspiciada por Colgate Palmolive.

En 1962, estuvo durante una corta temporada en Radio Amazonas, de propiedad de Alberto Plascencia. Lo contrataron como director de la Radio. Se encargaba de los informativos y las presentaciones.

En Quito ya reconocían el trabajo que realizaba Oswaldo y, en 1965, se incorporó a Radio Nacional del Ecuador como productor de los programas: “Leyendas y Tradiciones del Ecuador”, “Hechos y personajes” y “Autores Nacionales”. Eran datos biográficos de los diferentes artistas que se presentaban, indica.

Además, es el creador de la Apología del Pasillo. Comenta que fue en una noche del aniversario del Dúo Benítez Valencia en Radio Quito. Oswaldo Merizalde los presentaba en los programas regulares, pero ellos actuaban tres veces por semana en el programa “Canciones del Alma”. “Yo les hacía para cada canción unas viñetas literarias para darle mayor colorido y emoción a la interpretación de los cantantes ecuatorianos.

“El Potolito” Luis Alberto Valencia, conocedor del talento de Oswaldo, le dijo que presentaría un pasillo de su creación, que lo iba a interpretar con su compañero Gonzalo Benítez y que le escriba un texto. Fue tanta la inspiración, que le dio vida a la siguiente viñeta: “Ya comienza el gran desfile de los gratos sentimientos. Ya se escuchan los latidos del criollo palpitar. Ya nuestra alma ecuatoriana, con sutil encantamiento ha vertido al pentagrama su inspiración musical. Por los lagos, por los valles, por las altas serranías, por las estrechas callejas de mi Quito Colonial… Mi Romance a ti lo entrego, dedicado a ti pasillo, como homenaje sencillo de un alma sentimental… “y así seguí, pero llegó tanto al público, porque la inspiración venía de mi amor hacia Quito, la música ecuatoriana y mi país”.

En este mismo año realizó una gira por el sur del país, con el Grupo Lírico Universitario, el tenor Hernán Tamayo, el Conjunto de Arpas y Guitarras de Guillermo Rodríguez y los Hermanos Castro. Oswaldo lo hizo como declamador. Fueron invitados a la reinauguración del Teatro Universitario de Loja. Como anécdota cuenta que cuando declamaba su poema Apología del Pasillo Ecuatoriano, y como en ella resaltó la belleza de los barrios de Quito, la gente se sintió molesta, tal es así que para la siguiente presentación hizo algunos cambios. De esta manera “pude complacer a la gente linda de mi país”, relata.

Se destacó como declamador en “Poesías Gauchas” y “El Grito a la Dolorosa” del poeta Remigio Romero y Cordero, a quien se le otorgó la Corona de Laureles por sus obras literarias.

En 1967, fue contratado por la Productora de Novelas y Programas (PRONOVEL) que hacía series y radioteatro. Oswaldo creaba libretos y también era uno de los principales actores. Se hacían las producciones de carácter policial, detectivesco y obras de la literatura ecuatoriana. La dirección estaba a cargo de la destacada actriz Hilda Sampedro y Carlos Cueva.

En 1969, Radio Tarqui lo contrató como libretista y actor. Con el profesor Gustavo Herdoiza León, propietario de la estación, ya se conocían porque habían trabajado juntos en Emisoras Gran Colombia, de propiedad de Eduardo Cevallos Castañeda. “Éramos muy amigos y me llamó para que colaborará con él en la serie radial “Leyendas y tradiciones del Ecuador”, así como la realización de los libretos para el programa diario el “Maestro Juanito, que eran las opiniones que hacía con un interlocutor comentando los hechos locales, nacionales en internacionales en el ámbito político, económico y social.

En 1970, le llamó su amigo Eduardo Granja Estrella, propietario de Radio Ecuatoriana, y le pidió que ingrese a la estación como jefe Administrativo y de Programación. Un año después, en 1971, por su trabajo en los medios, le invitaron para que sea socio activo del Círculo de la Prensa del Ecuador, del cual posteriormente fue miembro de su Directorio. “En esa época este gremio era el decano de los periodistas”.

En 1975, reingresó a Radio Nacional del Ecuador para seguir conduciendo los programas “Leyendas y Tradiciones”. Su director era el periodista Humberto Pérez Estrella, quien le encargó las adaptaciones radiofónicas de la “Vida y obra de Miguel Ángel”, “Memorias de Federico González Suárez” y la “Vida del hermano Miguel”. También le confiaron la adaptación de las obras de Julio Verne: “20 mil leguas de viaje submarino”, “De la Tierra a la Luna”, “Un capitán de 15 años” y otras muy conocidas del autor francés. Fue libretista, productor, actor e intérprete de diferentes programas radiofónicos. Fue director y conductor del programa “Cosas que tiene la Vida”, entre otros. Sus labores profesionales las cumplió hasta fines de 1994, año que se jubiló. En esta estación nuevamente formó parte del elenco con Hilda Sampedro y Hernán Cevallos, sus grandes amigos.

Su talento innato le permitió desarrollarse como actor de teatro de alta comedia, en las compañías Vásconez-Merizalde, Hugo Vernel, Luz de América, la española de Doroteo Martí y grupo Diagonal del Círculo de la Prensa del Ecuador. Luego se integró al grupo de la Compañía de Teatro Albán, donde realizaron una gira al interior del país, con la obra “La Pasión de Cristo”, en los Teatros Roxy de Riobamba y Municipal de Azogues, junto a los destacados actores José Guido, América Chiriboga y Erika Von Lipke. En esa ocasión Federico “El Diablo” Terán, quien era el “incorregible acolito” del Cura Carrasco, trabajaba en el Seguro Social de Riobamba les recibió en su casa a todos los integrantes de la Compañía.

En 1978, la productora Cuesta-Ordoñez lo llamó para participar como actor en la producción cinematográfica “El Grito Sublime”, basada en los acontecimientos del 10 de agosto de 1809. Los libretos los escribió Jorge Salvador Lara, quien fue el cronista de Quito, a quien lo conoció cuando estudiaban en el colegio San Gabriel. Representó al Obispo Riofrío.

En 2003, se incorporó a Radio Quito como productor, director y actor del programa “Historias de la Vida Diaria’’. Era la obra que antes se llamaba “Cosas que tiene la vida”, que era lo mismo, pero con diferente título. Compartió con figuras destacadas de la radiodifusión, como Hilda Sampedro, René Torres y Edison Vargas. Fue libretista, actor y director del programa. Oswaldo Merizalde Caterfot señala que la realización de los libretos los fue aprendiendo en el día a día, veía los que llegaban del extranjero para ser radioteatralizados. Conforme actuaba, los iba adaptando al medio.

El 10 de junio de 2008, en la administración del general Paco Moncayo, por ser un referente de la época de oro de la radiodifusión ecuatoriana y por su dilatada trayectoria, el Ilustre Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, en un evento celebrado el 10 de junio de 2008, en el Teatro Variedades, le otorgó la Medalla de Honor con el Escudo de Armas de la Ciudad, como un agradecimiento de los habitantes de Quito a su trayectoria. Ese día también se entregó varias medallas a las personalidades de la actuación de la radio. “Fue un momento muy emocionante y que lo llevo en el corazón,” reitera.

Cuenta que en la época que estuvo frente a los micrófonos de las diferentes radios había mucha competencia, porque los propietarios se empeñaban en que su emisora salga al frente con los espacios, pero también había mucha calidad en los programas. Lamenta que ahora “desgraciadamente se ha bajado el entusiasmo por la radiodifusión, porque ya no hay series que, para ese entonces, eran una novedad y un regalo espiritual para los oyentes”

Al recordarse a las figuras que le acompañaron en la época de oro de la radiodifusión ecuatoriana, siente mucha nostalgia y soledad, porque regresan a su mente los gratos momentos que pasaban al grabar las producciones. “Cómo no recordar a Hilda Sampedro, Hernán Cevallos, René Torres, quien era actor y técnico, Jorge Aníbal Salcedo, un gran recitador. Excelentes actores, actrices y personas”, repite.

A Edison Vargas Acosta lo conoció en Radio Nacional Espejo, cuando recién llegó de Otavalo. “Yo le guiaba los primeros pasos y resultó ser un locutor de primera, porque tenía una voz muy hermosa e inclusive llegó a ser locutor de programas comerciales como TVentas”, acota.

Asegura que los seudónimos eran muy importantes en la época del radioteatro. “Yo era el productor, libretista y director muchas veces. También tenía que hacer algunos papeles con personajes que yo mismo los creaba”. Por eso su seudónimo era Jorge Borell. “Hasta ahora me molestan en mi casa como Jorge Borell”; Carmencita Valverde, actuaba como Carmen del Valle; el verdadero nombre de Álvaro San Félix era Carlos Benavidez; y Hugo López Chico se hacía llamar Juan Carlos Madrigal.

Entre sus referentes en el radioteatro están los actores Leonardo Páez, de Radio Quito; y Hugo Vernel que es el pseudónimo “del destacado periodista, escritor, novelista y dramaturgo José Guerra Castillo”, nieto del director de Diario el Telégrafo de Guayaquil, José Abel Castillo. “Tuve el honor de ser narrador exclusivo y en el teatro como actor. Fue protagonista de la obra “El Cristo de los Leprosos”, presentada con mucho éxito en el Teatro Nacional Sucre.

Agradece el apoyo incondicional de su familia. Se casó en 1951 con Rosa Ana Maldonado, a quien la conoció en el salón auditorio de radio La Voz de la Democracia, donde ella asistía a un programa sabatino llamado “Simpatía”. Oswaldo Merizalde presentaba a los artistas nacionales y extranjeros. Los concursos de entretenimiento eran animados por el recordado locutor guayaquileño, Eduardo Silva French. En este programa se nombraba entre las asistentes a la “Señorita Simpatía” y en varias ocasiones fue elegida Rosa Ana. Ahí se enamoraron. Rosa Ana falleció en 1984. “Mi esposa cantaba hermoso y en los momentos familiares nos deleitaba con su hermosa voz, por ello mis hijas: Aída Guadalupe y Gaby Rosana también lo hacen con mucha distinción”, reitera.

Tiene 12 hijos, Aída Guadalupe, Humberto Oswaldo, Gaby Rosana, Gladys Eliana, Byron Armando, Pablo Alex, Jaime Alfredo, Alba Lorena (+), Marcia Ximena, Juan Carlos, Jorge Mauricio y Oscar Giovanni. 22 nietos 14 mujeres y 8 varones, 18 bisnietos 10 mujeres y 8 varones.

Su hija Gaby, quien nos ayudó para dialogar con su padre, recalca que él es una persona muy tranquila y sencilla, que durante toda su vida aportó con su talento a la cultura del país. “En sus 95 años está lleno de vida y tiene un carácter amable”.

Añora el radioteatro y la amistad que hubo con sus compañeros, porque fue una etapa donde se logró cautivar a los oyentes, a través de la voz. Ama a la Carita de Dios, porque en esta ciudad nació y logró cumplir sus sueños. Oswaldo Merizalde Catefort escribió grandes capítulos de la historia radial del Ecuador.

Iliana Cervantes Lima
Voces de la Radio

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *