Recién graduado del colegio Técnico Daniel Álvarez Burneo, de Loja, llegó al terminal terrestre de El Cumandá, en el centro de la capital ecuatoriana. Era 1981 y Edison Sánchez traía muchas ilusiones. Salió de su ciudad, a los 18 años, con las ganas de estudiar Comunicación Social. Aunque de niño soñaba con las carreras técnicas: Ingeniería Civil o Arquitectura, pero cuando llegó a la adolescencia, al cambiar su timbre de voz, todos le decían locutor, locutor… “Al inició me molestaba, pero después ya no, porque con esta voz he comido toda la vida”.

La primera etapa en Quito fue difícil, por la situación económica, aunque sus hermanos le ayudaron. Es el último de una gran familia, pero pronto tuvo que independizarse y tomar las riendas de su vida.

Edison Sánchez, en su natal Loja, ya había dado sus primeros pasos en la radio. Por ello en Quito buscó trabajo y lo encontró en Radio Presidente, “Su Excelencia Musical”, dirigida por Fernando Beltrán Proaño. La emisora pertenecía al Sindicato de Choferes Profesionales de Pichincha y estaba ubicada en el sector de La Marín.

Recuerda que el director de la radio comentó que en la programación debía implementarse algo nuevo que genere respuesta de los oyentes. Así nació “Recaditos de Amor”, un espacio para enviar mensajes, algo parecido a los mensajes por Whats App, pero por la radio, que inició en el Día de los Enamorados, pero después se institucionalizó en la programación diaria. Todas las tardes se hacía concursos de los colegios, sobre todo quienes llamaban más. Se inscribían las chicas del 24 de Mayo, María Angélica Idrobo, Manuela Cañizares, Fernández Madrid, Simón Bolívar… Los establecimientos femeninos eran los que más participaban. Así comenzó a ser conocido en el mundo de la radio.

Destaca que el trabajar en radio ha sido duro, porque “ahora, más que antes, los dueños de las emisoras dicen sí, las puertas están abiertas, pero usted auspicie el programa”. Eso significa que no hay sueldo ni afiliación al Seguro. “A inicios de los años 80, buscábamos el auspicio del restaurante de La Marín, de la farmacia, del sastre de San Blas y con eso salíamos. De la cuña que ingresábamos 50% era para la radio y el otro 50% para los locutores y así estudié”, enfatiza.

En ese tiempo trabajó como maestro de ceremonias de discotecas. Inició en la Royal Horse, ubicada en la Iñaquito, entre Naciones Unidas y UNP, cuyo propietario era Rubén Barba. Se presentaban artistas de renombre nacional e internacional, como Los Antares y los Iracundos. Trabajaba viernes, sábado y domingo y tenía un salario que le permitía solventar sus gastos. En el coliseo Julio César Hidalgo y en el Rumiñahui presentó a Piero, Franco de Vita, Gran Combo de Puerto Rico, José Vélez, Sandro, Leonardo Favio, entre otros.

Édison Sánchez cuenta que cuando se graduó de la universidad hubo una reunión de egresados. En el encuentro también estuvo su profesor de cuarto año de Producción de Televisión de la Facultad de Comunicación Social (Facso), Fausto Jaramillo, quien en esa época era director de 24 Horas de Teleamazonas y le invitó a trabajar en el canal. Fue el inicio de un cambio radical en su vida. Como reportero de televisión hizo coberturas en Bolivia, Chile, Colombia y Venezuela. En Teleamazonas estuvo desde 1990 hasta 1994, mientras que en Gamavisión desde 1994 hasta 1998. Le conocían como el periodista de la voz gruesa y potente. Recuerda que Bernardo Abad, en esa ápoca periodista de Ecuavisa y ahora concejal de Quito, le puso el apodo del “Tres Gargantas”. Trabajo también en Radio Libertad.

Otra de las actividades que realizó en sus inicios fue de promotor de industrias de discos Famoso (Quito). “Era una cosa linda porque visitaba las radios: Onda Azul, Melodía, Radio Reloj, Radio Nacional Espejo, Radio Iris, Radio El Sol, Canal Tropical e iniciaban sus actividades Centro y Sonorama”. Otras fábricas de discos de esa época eran Ifesa, Fediscos (Guayaquil). Fue una temporada en que las radios AM dominaban en el escenario y el gusto de la gente. Se visitaba las radios con unas muestras promocionales de temas para que los difundan.

El trabajo del promotor era de “pana”. “Ve ponte el disquito, hazle sonar y se les decía que el tema ya era un éxito en Colombia, Venezuela, EE UU y España”. Él promocionó en Ecuador los temas “Cali Pachanguero”, del Grupo Niche, de Colombia; “Patacón Pisao”, del dominicano Johnny Ventura, pero su palmarés más grande fue con el Trío Los Antares, con su tema “Compañera”. El único ecuatoriano del trío era Wilson Suárez, quien era la primera voz. Los otros dos integrantes eran colombianos. Edison Sánchez se hizo cargo de promocionarlo y comenzó a sonar ese tema maravilloso. “Le hice relación con mi esposa, a quien le decía negrita y el estribillo es mi negrita chiquitita y cariñosa”. Los Antares tuvieron un éxito total en todo el país.

Relata que le propuso a Patricio Toro, director de Ecuashyri, 104.9, que en esa época tenía el slogan de “La Radio Bonita”, hacer un programa de salsa en FM, cuando la Frecuencia Modulada era para música relajada o temas en inglés. La respuesta fue que le deje pensar y, de pronto, le contesta que bueno, pero que lo haga viernes y sábado. El programa se llamaba Good Nigth Stars.

Hizo el primer programa, de 19:00 a 22:00, y tuvo dos llamadas, pero para insultarle, para decirle que “acaso es una cantina”. Al día siguiente, el sábado, iba a realizar el espacio y se encontró con Patricio Toro. Pensó que le iba a decir que no le gustó el programa y que lo deje, pero para su alegría, fue todo lo contrario y le motivó a seguir. De ahí inició un programa “que le sacó de pobre”, pues solo trabajando viernes y sábado, lograba cobrar tres salarios mínimos vitales. Era una de las estaciones más sintonizadas y con auspiciantes de renombre. La Radio Bonita en aquella época tenía el programa Alegre Reloj.

Cuando el programa tuvo éxito, todas las radios en FM también pusieron salsa y comenzaron con música tropical. “Yo fui el iniciador de este género en FM, junto con Patricio Toro”. Relata que los temas preferidos de su audiencia eran Sandra Mora, de Nati y su Charanga, con Mario Palacios; del Gran Combo de Puerto Rico, de La Sonora Dinamita, la Sonora Matancera, entre otras.

Considera que en su vida profesional cometió un error. “Das cosas que no las debes dar, como ser locutor de las cadenas nacionales. Yo no estaba obligado a poner mi voz en las cadenas nacionales. Mi trabajo era como director del departamento de TV Audiovisual de la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de la República. Era cubrir la información, redactar y enviar a los canales”. Nadie le obligó hacerlo ni le pagaron y después se acostumbraron y su voz de quemó, asegura. En la secretaria de comunicación de la Presidencia de la República estuvo desde 1998 hasta el 2006 como director de televisión. Ha trabajado en la Defensoría Pública y tiene su oficina de producción de video.

Siempre se acuerda de su adolescencia y niñez. En su natal Loja, cuando estaba en las aulas secundarias, escuchaba que alguien cercano estaba estudiando en Quito, en la Universidad Central del Ecuador. “Para mí era algo enorme, algo grande, algo imposible de lograr”. Sin embargo, en su mente y corazón decía que él también llegará a la institución capitalina y lo logró. Primero como estudiante y luego como profesor, por cuatro años en la Facso. Es grato con quienes le apoyaron, por ello recuerda con afecto al director de la radio HCMI, La Voz del Santuario de El Quinche, Jesús Palomino, quien les dio la oportunidad de hacer las prácticas a los estudiantes de Comunicación Social.

Su mirada se opaca al recordar a su madre Agripina, de quien dice era la ternura y la religiosidad encarnadas, porque con una caricia conseguía el cielo. Admira a su padre, Juvenal, quien era extremadamente honrado, de él heredó dos cosas: ser incansable para trabajar y los ojos verdes. Viene de una familia de ocho hermanos, dos fallecieron por problemas cardiacos. Sus padres también partieron. Un hermano vive en Quito, es médico. Otro vive en Cuenca y es ingeniero mecánico. Sus tres hermanas permanecen en Loja.

Le gusta el tema Atajitos de Caña “porque todos los lojanos lo escuchamos, en todas las reuniones y fiestas. Es parte de la identidad de la provincia”. Está casado con Pilar Maldonado, a quien la conoció en la Academia Nacional de Danza, en un evento cuando él fue maestro de ceremonias y ella participaba con una danza. Fueron cuatro años de novios. Llevan más de treinta años de casados. Tiene cinco hijos: Gabriela, Adriana, Edison, Pablo y Diana y tres nietos: un niño y dos niñas.

Dice que la felicidad para él es llegar a su casa y que sus hijos se acerquen a abrazarle y ver la sonrisa de su esposa con un saludo. “Con eso tienes solucionados todos los problemas”. Así es Edison Sánchez, quien siempre está acompañado de cámaras y micrófonos: grabando, editando, entrevistando, siempre le pone ganas a la vida.

Iliana Cervantes Lima-Voces de la Radio

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